Marcus Valerius Ludentius, moralista latino tardío, cercano al estoicismo, escribió en «De Deo Ludente» (cuyo estilo imita la concisión de Séneca y la imaginería cosmológica de Lucrecio):
Non est quod cernis: deus hic ludit in umbra,
et nos figmenta sumus, risus et aura levis.
Urbes surgunt velut undae, mox pulvis inanes;
forma manet soli, cetera somnia sunt.
Quod vocas “verum”, ludus est; quod times, imago;
mens hominum scena est, deus occultus agit.
Traducción:
No es real lo que ves: un dios juega entre sombras,
y nosotros somos invención, risa y soplo leve.
Las ciudades se alzan como olas y pronto son polvo vacío;
sólo la forma permanece, lo demás son sueños.
Lo que llamas verdad es juego; lo que temes, apariencia;
la mente humana es teatro donde un dios oculto actúa.
