La incertidumbre permanente produce deseo de seguridad cultural. De ello se aprovecha el populismo de derechas. Muchas personas sienten que la fila ha sido alterada, que perdieron reconocimiento, que «nos quitaron el país». A mi juicio esto tiene mucho de nostalgia imaginaria (No se añora un pasado real, sino una sensación de claridad perdida)
Acaso sientan que la élite cultural ridiculiza sus gustos o valores, por lo que aparece una reacción anti-intelectual, reacción que el populismo canaliza y explota. Creo que las fronteras o dicotomías del populismo de derechas, al igual que la de pueblo / élite, como en el populismo de izquierdas, también son lenguaje directo / tecnocracia, identidad / cosmopolitismo, emoción frente a deliberación.
Según Fukuyama muchas revueltas populistas no nacen del hambre, sino de la sensación de invisibilidad cultural. Estoy de acuerdo. La globalización y la aceleración crean ansiedad e invisibilidad cultural. Los relatos simples de pertenencia, entonces, prenden bien. Recordemos a Hannah Arendt: “La soledad puede preparar el terreno para la política extrema”.
Tiempos convulsos.
