«Mientras por competir con tu cabello / oro bruñido al sol relumbra en vano…». En Góngora se anticipa la pérdida y el recuerdo es ya ruina prevista.
El amor es una escisión permanente (Lope): «Ir y quedarse, y con quedar partirse, / partir sin alma, e ir con alma ajena…». Qué difícil es hablar del amor. El deslumbramiento ante las perfecciones visibles e invisibles. Un paraíso del que no puedes ser expulsado.
Cuando todo era como debía ser: el tiempo, la luz, el temblor del aire. Y sin embargo, ya entonces se adivinaba la sombra de la pérdida. Una condición del tiempo y un estado febril del corazón.
Este San Valentín estaré solo. Como desde hace más de treinta años; solo un recuerdo, lejísimos, pero de cristal tallado.
Décadas de inviernos sin nadie. Pongan crespones negros en el cuello de las palomas mensajeras. La aldea se estira contra el cielo y los muros estrujan mi cuerpo.
Florece un jardín devastado.
