Cabaleiro 105

Rufián con parpusa, pañuelo blanco y clavel rojo, fanfarrón simpático, celoso de su barrio, enamorado de su «pubilla» y siempre listo para el «flabiol». Resuena por Lavapiés: «Rufi es el chulo que castiga / del Portillo a la Arganzuela, / porque no hay una chicuela / que no quiera ser su amiga», que, traducido al bello dialecto lemosín, dice: «Jo sóc el xulo del Born, / més trempat que una guitarra; / si em miren quatre minyones / ja els hi encenc la cara».

Rufi, el Jean-Francois Champollion del jeroglífico parlamentario y el Ramanujan del cálculo instantáneo, el ácrata de las células gliales, el Steve Jobs de pildoritas tuiteras, con ecos rosas de Marcial, jazmín y romancero.

Él y la Moreneta, como Zipi y Zape, una unidad de destino en lo universal.

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