Cabaleiro 126

VARIACIONES A UN TEMA DE ELIOT

La luna ha perdido la cabeza,
la luna ha perdido la cabeza,
gira como una peonza en los salones.
Quizás la luna aprenda,
cansada de las túnicas cardenaliciamente rojas,
a bailar de nuevo el tango y el fox-trot.
Una cicatriz descolorida de viruela
le desfigura el rostro,
su mano hojea un álbum de papel
que huele a polvo y agua de colonia.
Está sola, el espíritu de la luna está solo,
magicos tonos verdes de cervatillos.
Exhala viejos perfumes nocturnos
que se cruzan y se entrecruzan en su cerebro.
Llega el recuerdo
de geranios áridos sin sol
y polvo en las grietas, en los hórreos.
Las cuerdas del arpa alaban a los amantes.
Nos reunimos en grupos en el jardín
para mirar la luna llena con telescopios,
mientras los burócratas construyen la gris historia.
Luna,
olores a castañas en las calles,
y perfumes femeninos en habitaciones
con ventanas cerradas,
y cigarrillos en los hospitales,
y el martín pescador, abatido por su luz,
y el sombrío febrero con pómulos de doncella
revoloteando por los pueblos gallegos.
La montaña y el valle se confunden,
el sabor de los cócteles en los bares se confunde:
la luna ha perdido la cabeza,
la luna ha perdido la cabeza.

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