Antoine-Léonard Thomas (1732-1785), académico francés, ensayista moral y orador ilustrado, que hoy casi nadie lee, fue famoso en los salones parisinos. En su opúculo «De la rencontre des précieuses dans les salons» (1764) explica, glosa y comenta muy felizmente aspectos de las relaciones sociales que debieran conocer los jóvenes que se interesan por alguien en la era de Instagram.
Veamos unos pocos ejemplos:
Sobre la curiosidad como motor del deseo nos dice: «Le premier charme d’une rencontre est l’ignorance réciproque», «El primer encanto de un encuentro es la ignorancia recíproca». Contra la información prematura señala: «On tue la curiosité lorsqu’on apprend trop tôt ce que l’on devrait découvrir lentement», «Se mata la curiosidad cuando se aprende demasiado pronto lo que debería descubrirse lentamente». Sobre recopilar información social advierte: «Dans les salons, on peut connaître en une heure ce qu’il faudrait aimer découvrir en une année», «En los salones puede conocerse en una hora lo que debería amarse descubrir en un año». También sabía que el retrato previo destruye el misterio: «Un portrait trop complet empêche l’imagination de travailler», «Un retrato demasiado completo impide trabajar a la imaginación».Y, acerca del equivalente al actual “perfil social”, leemos: «On sait quels cercles elle fréquente, quelles musiques elle écoute, quels voyages elle préfère — et l’on croit déjà la connaître», «Se sabe qué círculos frecuenta, qué músicas escucha, qué viajes prefiere — y se cree ya conocerla».
Et tam multa alia. En fin, una obrita deliciosa y asombrosamente contemporánea.
FUENTE BIBLIOGRÁFICA: Antoine-Léonard Thomas, «De la rencontre des précieuses dans les salons». Édition présentée et annotée par Claire Delorme, Préface de Jean-Paul Sermain, Paris, Gallimard, coll. Bibliothèque des Lumières, 1998.
