Cabaleiro 145

Policarpo, obispo de Esmirna y Padre de la Iglesia, dijo en el siglo II, según se lee en la Patrología de Migne: “¡Dios mío! ¡En qué tiempo me habéis hecho nacer!”

Solo puedo, en fin, lamentarme como Taine «¡Ay! Dios mío, ¡qué tontería habéis hecho al ponerme en el mundo!».

Schopenhauer: “La tontería es la madre y nodriza del género humano”. O bien Palingenio: “Tanta est penuria mentis vbique / in nugas tam prona via est!” («Tal es la penuria de la inteligencia en todas partes / que las tonterías tienen allanado el camino».

Solo puedo decir de mi siglo lo que Leopardi declaró del suyo: «feo y estúpido». O sumarme a Catulo cuando se quejaba amargamente de un siglo lleno de generaciones de hombres ausentes de gusto y gracia, «O saeculum insipiens et infacetum!».

«Me abstuve de las vergüenzas de la época», Platón, carta VII.

NOTA BENE: La izquierda siempre puede desgañitarse con El burrito sabanero, erotizarse con El Gran Wayoming, malgastar el dinero y tener servicios públicos risibles, pretender convencer con una narrativa cultural pueril en lugar de científica y testada, apoyar públicamente una cultura denigrada, usar etiquetas morales para polarizar el discurso, o abrir debates sobre mitos absurdos.

Yo, para alejarme de esa gentuza, tomaré en Little Red Door mi Negroni con mucho hielo.

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