Cabaleiro 148

“Esta y no otra es la raíz de donde surge el tirano; cuando él aparece como un protector”, Platón. Y Plutarco nos avisa: “El verdadero destructor de las libertades del pueblo, es aquél que le reparte regalos, donaciones y beneficios”. Asombran los parecidos de estas dos citas con el quehacer de Sánchez. Pero, el resumen y numen de su obra y gobierno (sic), cabe idealmente en la observación de H.L Mencken: “Democracia es el arte de administrar el circo desde la jaula de los monos”.

La tiranía por lo usual se templa con asesinato, y la democracia debe ser templada con una buena constitución. En ausencia de esto, se convierte en una representación de la locura colectiva. Sánchez pretende dinamitar la constitución y hacernos saltar a todos por los aires. Le disgustan las funciones jurídicas, políticas y simbólicas de nuestra carta magna. Debido a su ambición cesarista y patológica, no cree en un poder ordenado, limitado, y a veces dudo que incluso hasta en la legitimidad popular. Descree de las garantías jurídicas y los límites a la autoridad (lo que genera confianza social)

Si una constitución se rompe, lo que luego suele caer es el propio Estado; el sueño húmedo de nuestro plenipotenciario líder.

NOTA BENE: Espero, por el bien de la nación, que mis impresiones solo sean sesgos de la fachosfera o alucinosis de un perturbado.

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