Cabaleiro 153

El barón y poeta Jacques d’Adelswärd-Fersen construyó en 1905 la Villa Lysis en Capri como refugio tras un escándalo en París. La dedicó a celebrar distintos juegos y se convirtió en símbolo del decadentismo.

Pero Capri, escribió en un poema, era demasiado blanca, demasiado marmórea, demasiado observada por los ojos del mundo. Así que soñó con Venezuela, nombre descubierto en un atlas, verde, húmeda, con insectos diminutos aplastados por la lluvia. Y soñó también con el Orinoco, río lejos del latín, y soñó fatalmente con la Amazonía, porque América era una fiebre. Y hete aquí que se dejó de palacios y allí construyó modestas chozas.

Cito del libro de Carlo Benedetti, «Il Barone Esiliato. Fersen tra Capri e l’America», Milano, 1932: «Cuando pienso en Fersen en su choza amazónica, recuerdo al otro exiliado: Casanova en el castillo del conde de Waldstein. El veneciano, viejo y enfermo, clasificando libros, traduciendo pasajes de Homero, revisando su pasado como quien ordena un archivo. Fersen hizo lo contrario. Casanova encerró el mundo en volúmenes encuadernados. Fersen disolvió los volúmenes en la humedad verde».

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