HABLA EL POETA ANCIANO
Mi mundo ha desaparecido
y ya me abismo en viejos grimorios.
Solo veo tontos enganchados al móvil,
por doquier el mar marchito,
palidez y temblor en el zodíaco.
Hors d´ouevre, añadidos inútiles al plan trazado:
así montan los hombres sus espíritus.
Vuelvo a mi cámara sin ventanas,
a los labios vivos sobre un rostro medido con plomada.
A leer a Plotino y traducir a Ausonio…
Mentalmente me adscribo como enfant de chouer
a la capillanía de la casa ducal,
y siento los madrigales del viento,
el cascabelear en silencio de la luna,
el capuchón druídico del monte;
y me alejo de tanta satrapía.
Huyo en un expreso nocturno de tanto infierno.
Acaso consideréis mis lamentaciones
meras jeremiadas, pero la mayor parte del globo
está cubierta de barbarie.
Estoy cansado. Soy viejo.
Miro la iglesia que el invierno ha enfriado.
Solitario, me exilio de la realidad,
de este mundo antipático, huraño.
Vuelvo a mis antiguos grimorios, a mis álamos,
a mis ríos verdaderos, a la luna sobre la hierba frondosa.
El invierno agrieta las pieles. Congela nubes.
La decadencia avanza incontenible.
Nunca deseé más morir lo antes posible.
