Cabaleiro 160

AU REVOIR

Me acomodo mi foulard de raso amarillo,
sorbo el manantial con los labios del tiempo,
siento como mirlo en la oquedad del remolino,
acaricio a la gata con el anillo,
contemplo la sirena de los mares desde mi casa,
unto mis manos con agua de rosas,
tomo mi daiquiri de atardecida y,
tras contemplar este mundo sin cuidados,
digo a las estrellas implacables
y a tanta pestilencia,
a la turbamulta que ocupa
las cámaras de nuestros castillos,
a las hienas que reemplazan a los gatopardos,
a la indignidad y torpeza del populacho,
a su villanía orgullosa y bárbara,

adieu, éternellement, adieu à tous…

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