Cabaleiro 168

ÁLVAREZ

Los escritores mecánicos trabajan con el ingenio,
un metal de pavimento usado,
guijarros de ruido entre cascotes.
Algunos ponen épica ante los ojos,
o bien se ejercitan en la medida del arte liberal
cruzando wagon-lits de paisaje previsible.
La mayoría de poetas somos
esforzados artesanos.
Decoramos ciudades y civilización:
los desiertos, las casas del pueblo,
las fábricas, los miedos y pasiones solitarias,
o nos abismamos en tenebrosas explanadas parisinas.
Los mejores escritores: niños dormidos
que carecen de destino, tiernos adolescentes
frente a símbolos graves. Los mejores
son seres lotófagos, rosas de un jardín tardío
con la languidez del sol.

Y después está «Museo de cera».

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