Tahúr escrofuloso, ciego, mudo, miope, deshonesto, incapaz, inepto, inconsciente, insensible, cínico, mafioso, traidor a la patria, falsificador, peligroso nigromante, alquimista del mal, burlador del pueblo, ladrón, estafador, hampón, inmoral, sinvergüenza, desfachatado, corrupto, culero, irresponsable, impostor, criminal, irracional, infame, acarreado, mecanizado, robot, raquítico, exiguo, anémico, endeble, precario, indecente, chanchullero, asqueroso, tortuoso, zapatero, abusivo, pillo, charro, tramposo, falso, mentiroso, bribón, electrónico, computarizado, escoria, hijo de su madre, extraterrestre, irreal, surrealista, humanoide, acabado, en extinción, torpe, paracaidista, perverso, miedoso, indigno, débil, defraudador, cachirulo, mezquino, prepotente, represor, usurpador, vulgar, maniobrero, inconfiable, antidemocrático, liberticida, antihistórico, oligarca, vendido, entreguista, mendigo, explotador, sojuzgador, inculto, sin hormonas, sentenciado por el pueblo, y además, en escala zoológica, de manera precisa y simultánea: dinosaurio, coyote, golondrino, chimpancé, puerco, perro, mapache, borrego y rata.
La crónica negra del siglo de Oro nos evoca un ecosistema humano cuajado de sicarios, buscavidas, pícaros, pordioseros insolentes y truhanas que pululan por el oscuro laberinto de las callejuelas urbanas, asaltan a los trajinantes que hormiguean por sus caminos o estafan a los incautos que frecuentan ventas, mesones, mancebías y tablajerías. Sin embargo, las fuentes históricas hacen que las simpáticas trapacerías, los enredos e ingeniosos desplantes glosados en la novela picaresca sean un pálido reflejo de una sociedad vulnerable, que soporta altas tasas de criminalidad y una terrible violencia estructural.
“Quien no hurta en el mundo, no vive. ¿Por qué piensas que los alguaciles y jueces nos aborrecen tanto? Unas veces nos destierran, otras nos azotan y otras nos cuelgan, aunque nunca haya llegado el día de nuestro santo. No lo puedo decir sin lágrimas” (La vida del Buscón llamado Don Pablos, Francisco de Quevedo)
Todo esto lo asocio en mis imaginaciones a Sánchez, el Peter Fake.
