Cabaleiro 187

Martin Heidegger, Carl Schmitt, Gottfried Benn, Hans Grimm, Ernst Jünger, Oswald Spengler etc., fueron intelectuales alemanes claramente comprometidos con el nazismo, o bien que mostraron cierta ambigüedad (casos más complejos y ambivalentes) Defendieron esa barbarie con justificaciones y argumentos sofisticados, para desdoro de la «intelligentsia».

Pero hubo otros que defendieron la libertad, la responsabilidad moral, criticaron la obediencia acrítica y servil, y tuvieron una visión humanista del ser humano como un individuo autónomo y responsable. Creyeron que la política empieza en la conciencia. No adoraron al Estado: defendieron la persona. No cayeron en la irracionalidad del Estado como destino histórico, ni bajo el influjo del líder carismático. No creyeron ni que la democracia liberal o la democracia fueran entes decadentes. Apostaron por el pluralismo, el individuo y la libertad, pagando a veces un precio muy alto. Honrémoslos con este pequeño trenzado de citas:

“El totalitarismo no se contenta con el poder político; busca dominar y transformar la naturaleza humana misma. Su objetivo no es la tiranía ordinaria, sino la dominación total», Hannah Arendt.

“La guerra de Hitler no es la guerra de Alemania. Es la guerra de un régimen criminal que ha secuestrado a la nación alemana y la ha conducido a la ruina moral y material. Alemania será liberada el día en que el nacionalsocialismo sea derrotado. Ese día no será una derrota alemana, sino una liberación alemana”, Thomas Mann.

“Lo sucedido en Alemania nos obliga a preguntarnos por nuestra responsabilidad. Existe una culpa criminal, una culpa política, una culpa moral y una culpa metafísica. Todos somos responsables del modo en que permitimos que se desarrollara este régimen”, Karl Jaspers.

“Nada es tan indigno de un pueblo civilizado como dejarse gobernar sin resistencia por una camarilla irresponsable que ha cedido a instintos criminales”, Sophie Scholl.

Honor y gloria para ellos.

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