Cabaleiro 195

La idea de las realidades paralelas o Muchos Mundos en física, se argumenta a partir de (dicho sencillamente): (i) La función de onda nunca colapsa (ii) En una medición, el universo se “ramifica” en historias incompatibles (en una ves A, en otra ves B) (iii) Tú solo experimentas una rama, pero las otras existirían “en paralelo”.

Esta idea no pertenece al nucleo estándar de la física, sino a una nube especulativa físico-matemática muy sugerente.

Más documentado empíricamente son los ejemplos de políticos (y entornos políticos) que “niegan la realidad” o desvían la atención; en vez de de afrontar el problema, éste se niega, se maquilla, y se crea una narrativa sustitutoria.

Eso abundó en la China de Mao y en la URSS de la era de Stalin. Actualmente vemos que a muchas banderías políticas algunos hechos les molestan, por lo que crean surreales marcos alternativos. Muy mala es aquella política que intenta «maniobrar» la verdad factual. Pésimo es vivir en la mentira y desacreditar asimismo la verdad. Demasiadas ideologías ordenan rechazar la evidencia que nace en tus ojos y oídos. No prestar ningún caso en absoluto a la verdad es una forma de inicio de la decadencia, una puerta de entrada a los charlatanes, a las consignas irracionales sin refrendo empírico.

Parece que en nuestra época los hechos y los acontecimientos son cosas infinitamente más frágiles. Pero recuérdese este axioma: los hechos alternativos no son hechos.

Para Aristóteles: «Decir de lo que es que es, y de lo que no es que no es, es verdadero, y decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, es falso». Tarski le dio una forma lógico-matemática a esa definición secular.

Parece que para demasiados políticos la verdad consiste en decir que es lo que no es, y que lo que no es que es.

Tiempos de impostura e impostores.

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