CONTRATAPA A «NAUFRAGIOS»

CONTRATAPA A «NAUFRAGIOS»

Sobre los libros de Christian Sanz Gómez escribió José María Álvarez: «Libros que toda persona que merezca la pena, debe leer. Grandes libros de una aplastante lucidez y una estremecedora escritura. Amigo Christian, tú sí eres un escritor de verdad. Gracias». El maestro exageró con elogios hiperbólicos. Pero el autor agradece el gesto.

El autor recibió del mundo una implacable hostilidad y rechazo. Desde bien temprano. Se refugió en el arte. Tuvo el arte para no morir del todo. En la intimidad de su biblioteca pasó la mayor parte de los días de su vida.

La gente son pobres diablos y no César Borgias. A diferencia de ellos, Christian aspiró a una noble simplicidad y una serena grandeza, tanto en la apostura como en la expresión. Así como las profundidades del mar permanecen siempre tranquilas, por muy agitada que esté la superficie, del mismo modo la expresión de su sintaxis revela, incluso en las pasiones más violentas, un alma grande y equilibrada.

La contemplación de la belleza desinteresada eleva al hombre por encima de la naturaleza sensible; le hace olvidar las miserias de la vida y lo conduce a una región más pura del espíritu. En esa región habitó el autor no pocas veces.

Se ruega una oración por su alma.

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