CONTRATAPA «MANGA POR HOMBRO»
La felicidad es breve como un relámpago; la desdicha, en cambio, es el clima permanente del universo. Soy una jaula en busca de pájaro. Hay en mí una espera infinita, una tensión sin objeto. A veces siento que el mundo entero se ha vuelto estrecho, que la realidad es un pasillo del que no hay salida visible. Con mamá mi vida tenía salida.
Burton: “La melancolía es el carácter mismo de nuestra naturaleza. Todos estamos locos en algún grado; todos estamos tristes en algún momento; todos somos víctimas de nuestros humores. El mundo entero es un teatro de perturbaciones, una comedia de errores y una tragedia de ilusiones. La mente humana, abandonada a sí misma, fabrica fantasmas, sospechas y tormentos; y aun cuando todo exteriormente esté en calma, el alma inventa su propio invierno”. Soy un melancólico. Con mamá, nunca.
Dedico estos diez libros publicados a mi madre, bandada de jóvenes pinzones, refugio de mis días invernales.
La felicidad grande está sujeta a mudanza; la segura, a discreción. Más vale dicha constante que ventura ruidosa, dijo Gracián. Dichoso el que puede decir: nada me falta; más dichoso el que puede decir: nada deseo. La alegría rezuma veneros de diamantes.
“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre”, Don Quijote, II, 58.
Pronto contigo, mamá. No escribiré más.
