Charles 2

La frase más famosa de toda la historiografía occidental:

“La causa más verdadera —aunque menos confesada— fue que el crecimiento del poder de Atenas y el temor que ello inspiró en Esparta hicieron inevitable la guerra», «Historia de la Guerra del Peloponeso», I, 23.

Ante esta operación militar conjunta de Israel y EE.UU., si Pericles ensalzó la democracia ateniense y el espíritu de la ciudad, permítanme tomar, milenios después, las mismas palabras de Pericles para ensalzar las democracias americana e israelí.

“En cuanto al régimen político bajo el que vivimos, no copiamos las leyes de los estados vecinos, sino que somos nosotros un ejemplo para otros, más que imitadores. Llamamos democracia a nuestro régimen porque la administración está en manos de la mayoría, no de unos pocos. En nuestros asuntos privados, todos somos iguales ante la ley; y en cuanto a la estimación pública, como depende de la reputación de cada uno en algo, no es la condición social, sino el mérito, lo que da acceso a las funciones públicas; ni tampoco, por pobreza, puede un hombre, que sea capaz de prestar un servicio a la ciudad, verse impedido por la oscuridad de su condición”.

Y más adelante:

“Nosotros amamos la belleza sin caer en la debilidad, y amamos la sabiduría sin renunciar a la fortaleza. Nos consideramos audaces y reflexivos a la vez; porque a los otros la ignorancia les hace audaces, y la reflexión, indecisos. En cambio, a nosotros nos es propio el ser más osados en la acción, porque nos preparamos para ella con reflexión previa”.

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