Charles 13

La frase («Estar en el lado correcto de la historia») presupone que la historia tiene una dirección moral clara y verificable. Eso es una herencia del pensamiento teleológico (de raíz hegeliana y luego marxista): la historia avanzaría hacia una culminación racional.

Si aceptamos que la historia es contingente, plural y abierta, nadie puede situarse con certeza en su “lado correcto” sin caer en una ficción profética.

Si alguien está en el “lado correcto”, otros están en el “lado incorrecto”. La lógica binaria puede justificar exclusión moral. La frase tiende a producir una psicología de irritante superioridad moral.

La historia no es un tribunal que absuelve o condena; son los hombres quienes juzgan. Convertir la historia en juez supremo es abdicar de nuestra responsabilidad política. Cuando se invoca el sentido de la historia, se corre el riesgo de transformar una opinión política en necesidad histórica. Y lo que se presenta como inevitable deja de ser discutido.

Isaiah Berlin: “La creencia en un único fin supremo de la humanidad ha sido una de las más poderosas justificaciones para aplastar a quienes no se ajustaban a él”.

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