Charles 16

LA SOMBRA DE C.S.

Querido Christian,
el sol se pone
mientras Júpiter y Saturno convergen
transformando la mente humeante
en pura e inmutable luz.
La noche penetra bendecida por la niebla.
Paseo entre las calles de tu aldea
donde reposaste tus años finales
herido y enfermo
sin otra estrella o guía
sino la que en el corazón ardía.
De pronto estoy delante de tu casa,
que guardó montañas de libros
cuidadosamente anotados.
Miro un cielo que se aleja entre nubes
de una luna cifra de tu alma.
Pienso en ti,
en tus años postreros,
angustiado y tan solitario,
bebiendo el licor amargo
del desasimiento y la sabiduría
con el mundo cerca pudriéndose.
Y veo un rostro devastado,
un cuerpo tembloroso, curvado,
una apretada melancolía.
Pero también un brillo enraizado
de armonías en los ojos.

Y me enorgullezco de ese brillo.

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