Charles 30

El momento en que un hombre se despierta verdaderamente es cuando se levanta antes del alba, cuando la naturaleza todavía está en silencio y el mundo aún no ha sido perturbado por el ruido de la vida.

La madrugada es el momento más puro del día. El cerebro está fresco, la imaginación aún no ha sido desgastada por las preocupaciones y el espíritu trabaja con una fuerza que desaparece cuando el ruido del mundo comienza.

Las horas de la mañana son el momento más valioso del día. El espíritu se encuentra entonces libre de la fatiga y del ruido del mundo. Quien dedica esas primeras horas al trabajo intelectual obtiene lo mejor de sí mismo.

Kant se levantaba siempre a las cinco de la mañana. Bebía su té, preparaba sus clases y escribía hasta la hora de la universidad. Aquellas primeras horas del día, cuando la ciudad aún dormía, eran para él las más claras para el pensamiento.

Las cinco de la mañana. La hora del espíritu, del estudio y del trabajo intelectual. Para sentirse libre, levántate dos horas antes que los demás.

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