Charles 73

A veces abuso del vodka con naranja, y a menudo de la cerveza. El veneno no está en el uso, sino en el abuso. Mezclar psicofármacos con alcohol empeora los síntomas psiquiátricos. Lo sé, pero no logro poner remedio.

El alcohol tiene como una lógica blanca y helada. Te enseña el mundo con una extraña claridad, a veces con una claridad terrible. Una claridad que despoja a la vida de ilusiones y la deja desnuda. Pero es una luz cruel, que te deja cara a cara con el vacío. Acaso beba -no sé- debido a un temperamento extraordinariamente sensible, o para ocultar mis complejos psicológicos, o para soportar la morbosa irritabilidad de mis nervios. Me provee de un valor tembloroso, de un equilibrio frágil, de una verdad diminuta de insecto.

Bebo para que la vida afloje un poco su presión. Para que se extienda como una especie de calor amistoso hacia mí mismo. No es ninguna solución, bien al contrario, agrava los problemas y los conflictos. Esa camaradería con el mundo es una engañifa. Y su dulzura suave una trampa.

Todo parece suave y sencillo, hasta que la noche muestra los dientes.

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