Charles 153

Llamé a mi hermana alarmado y me consoló. Siento un miedo que no sé de qué es. No es miedo a la muerte ni a la vida. Es un miedo abstracto, como si el mundo entero pudiera deshacerse en cualquier instante, como si todo lo que veo no fuera más que una apariencia frágil sostenida por nada. Una inquietud sin causa, una sensación de que lo que me rodea cambia de tono. Me siento separado del propio tejido de las cosas. Percibo amenazas ocultas, la evidencia que algo esencial está mal en la realidad.

No temo nada, y sin embargo estoy poseído por un terror total. Es entonces cuando descubro que el miedo más profundo no es a algo concreto, sino al hecho mismo de existir. Un ruido de fondo imposible de apagar. No está ligado a ningún pensamiento; es más bien una atmósfera, una presión que lo impregna todo, como si el universo entero estuviera inclinado hacia la catástrofe. Siento que algo terrible está a punto de ocurrir, pero no sé qué. El mundo sigue ahí, intacto, pero ha perdido su familiaridad. Es como caminar en un lugar conocido que, de pronto, se vuelve irreconocible.

Se presenta como certeza absoluta. Todo parece cargado de un significado ominoso. Como si algo en mí se rebelara contra la existencia, como si la vida, de pronto, se volviera hostil. Todo sigue igual, pero yo ya no estoy en el mismo mundo. No puedo entender por qué vivo, ni qué sentido tiene todo esto. Y ese desconocimiento no es neutro: es terrorífico. Noto que en cualquier momento todo puede derrumbarse, no fuera, sino dentro de mí.

El miedo está en el aire, en cada pensamiento. Miedo sin descanso. Una realidad sin centro. Un miedo sin nombre. Miedo sin frontera, sin causa, sin solución. No es miedo a algo, sino una transformación global del mundo vivido, en la que todo aparece cargado de una significación inquietante, como si algo terrible estuviera por revelarse.

El mundo ya no se me presenta como un espacio habitable, sino como un ámbito oscuro. No pánico a algo dentro del mundo: temo el mundo mismo, un mundo que perdió su antiguo carácter de hogar.

Deja un comentario