Charles 162

Desaparición de toda forma de placer. Pero lo que resulta más desconcertante es que, incluso cuando el dolor disminuye, no siempre regresa la capacidad de sentir. Es como si algo esencial hubiera sido amortiguado, como si la vida se percibiera a través de un filtro que la hace menos intensa, menos inmediata.

Sientes que tu cuerpo ya no te pertenece del todo. Hay en ti una especie de rigidez, de lentitud impuesta, como si tus movimientos ya no fueran enteramente tuyos. No es solo una cuestión de la mente: es como si tu ser entero hubiera sido modificado.

Los tratamientos pueden aliviar, pero también transforman. No siempre sabemos qué parte de nosotros está siendo tratada y qué parte está siendo modificada de forma más profunda. Hay una zona de incertidumbre en toda intervención sobre la mente.

Mi pensamiento se ha vuelto más lento, como si caminara a través de una sustancia espesa. No es exactamente dolor, sino una especie de disminución. Como si todo lo que antes era inmediato ahora tuviera que atravesar una distancia.

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La IA informa:

PRINCIPALES EFECTOS SECUNDARIOS DE LOS PSICOTRÓPICOS

I. Sistema nervioso (los más frecuentes)

Somnolencia / sedación

Fatiga, apatía

Lentitud mental (embotamiento, “mente nublada”)

Dificultad de concentración

Mareos / vértigo

Dolor de cabeza

Insomnio (paradójico en algunos casos)

Agitación o inquietud interna (akatisia, especialmente en antipsicóticos)

II. Estado emocional y cognitivo

Disminución de la intensidad emocional (“anestesia afectiva”)

Aplanamiento afectivo

Sensación de desconexión o despersonalización

Disminución de la motivación

Alteraciones de la memoria

En algunos casos: aumento de ansiedad o irritabilidad

III. Sistema cardiovascular

Hipotensión (mareos al levantarse)

Taquicardia

Cambios en el ritmo cardíaco (QT prolongado en algunos antipsicóticos)

IV. Metabolismo y peso

Aumento de peso (muy frecuente en antipsicóticos y algunos antidepresivos)

Aumento del apetito

Alteraciones metabólicas:

Diabetes tipo 2

Aumento del colesterol y triglicéridos

V. Sistema endocrino y hormonal

Elevación de prolactina (antipsicóticos):

Disminución de la libido

Disfunción sexual

Galactorrea (secreción de leche)

Alteraciones tiroideas (especialmente con litio)

VI. Sistema digestivo

Náuseas

Vómitos

Estreñimiento

Diarrea

Boca seca

VII. Sistema neuromuscular

Temblores

Rigidez muscular

Movimientos involuntarios (discinesia tardía, especialmente con antipsicóticos)

Inquietud motora (akatisia)

VIII. Función sexual

Muy frecuentes y poco mencionados:

Disminución del deseo sexual

Dificultad para la erección

Anorgasmia

Retraso en la eyaculación

IX. Efectos específicos por tipo de fármaco

Antidepresivos (ISRS, IRSN, etc.)

Náuseas

Ansiedad inicial

Disfunción sexual

Sudoración

Insomnio o somnolencia

Antipsicóticos

Sedación intensa

Aumento de peso

Síntomas extrapiramidales (rigidez, temblor)

Akatisia (muy angustiante)

Síndrome metabólico

Benzodiacepinas (ansiolíticos)

Somnolencia

Dependencia

Deterioro de memoria

Tolerancia (cada vez menos efecto)

Síndrome de abstinencia al retirarlos

Estabilizadores del ánimo (litio, valproato, etc.)

Temblores

Aumento de peso

Problemas tiroideos (litio)

Toxicidad en dosis altas

Problemas renales (litio a largo plazo)

X. Efectos graves (menos frecuentes, pero importantes)

Síndrome neuroléptico maligno (raro pero grave)

Síndrome serotoninérgico

Convulsiones

Ideas suicidas (al inicio de algunos antidepresivos, especialmente en jóvenes)

XI. Idea clave (más allá del listado)

Más allá de lo físico, muchos pacientes describen:

Sensación de “ser menos uno mismo”

Reducción de la intensidad vital

Estabilidad a costa de espontaneidad

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