Desaparición de toda forma de placer. Pero lo que resulta más desconcertante es que, incluso cuando el dolor disminuye, no siempre regresa la capacidad de sentir. Es como si algo esencial hubiera sido amortiguado, como si la vida se percibiera a través de un filtro que la hace menos intensa, menos inmediata.
Sientes que tu cuerpo ya no te pertenece del todo. Hay en ti una especie de rigidez, de lentitud impuesta, como si tus movimientos ya no fueran enteramente tuyos. No es solo una cuestión de la mente: es como si tu ser entero hubiera sido modificado.
Los tratamientos pueden aliviar, pero también transforman. No siempre sabemos qué parte de nosotros está siendo tratada y qué parte está siendo modificada de forma más profunda. Hay una zona de incertidumbre en toda intervención sobre la mente.
Mi pensamiento se ha vuelto más lento, como si caminara a través de una sustancia espesa. No es exactamente dolor, sino una especie de disminución. Como si todo lo que antes era inmediato ahora tuviera que atravesar una distancia.
***
La IA informa:
PRINCIPALES EFECTOS SECUNDARIOS DE LOS PSICOTRÓPICOS
I. Sistema nervioso (los más frecuentes)
Somnolencia / sedación
Fatiga, apatía
Lentitud mental (embotamiento, “mente nublada”)
Dificultad de concentración
Mareos / vértigo
Dolor de cabeza
Insomnio (paradójico en algunos casos)
Agitación o inquietud interna (akatisia, especialmente en antipsicóticos)
II. Estado emocional y cognitivo
Disminución de la intensidad emocional (“anestesia afectiva”)
Aplanamiento afectivo
Sensación de desconexión o despersonalización
Disminución de la motivación
Alteraciones de la memoria
En algunos casos: aumento de ansiedad o irritabilidad
III. Sistema cardiovascular
Hipotensión (mareos al levantarse)
Taquicardia
Cambios en el ritmo cardíaco (QT prolongado en algunos antipsicóticos)
IV. Metabolismo y peso
Aumento de peso (muy frecuente en antipsicóticos y algunos antidepresivos)
Aumento del apetito
Alteraciones metabólicas:
Diabetes tipo 2
Aumento del colesterol y triglicéridos
V. Sistema endocrino y hormonal
Elevación de prolactina (antipsicóticos):
Disminución de la libido
Disfunción sexual
Galactorrea (secreción de leche)
Alteraciones tiroideas (especialmente con litio)
VI. Sistema digestivo
Náuseas
Vómitos
Estreñimiento
Diarrea
Boca seca
VII. Sistema neuromuscular
Temblores
Rigidez muscular
Movimientos involuntarios (discinesia tardía, especialmente con antipsicóticos)
Inquietud motora (akatisia)
VIII. Función sexual
Muy frecuentes y poco mencionados:
Disminución del deseo sexual
Dificultad para la erección
Anorgasmia
Retraso en la eyaculación
IX. Efectos específicos por tipo de fármaco
Antidepresivos (ISRS, IRSN, etc.)
Náuseas
Ansiedad inicial
Disfunción sexual
Sudoración
Insomnio o somnolencia
Antipsicóticos
Sedación intensa
Aumento de peso
Síntomas extrapiramidales (rigidez, temblor)
Akatisia (muy angustiante)
Síndrome metabólico
Benzodiacepinas (ansiolíticos)
Somnolencia
Dependencia
Deterioro de memoria
Tolerancia (cada vez menos efecto)
Síndrome de abstinencia al retirarlos
Estabilizadores del ánimo (litio, valproato, etc.)
Temblores
Aumento de peso
Problemas tiroideos (litio)
Toxicidad en dosis altas
Problemas renales (litio a largo plazo)
X. Efectos graves (menos frecuentes, pero importantes)
Síndrome neuroléptico maligno (raro pero grave)
Síndrome serotoninérgico
Convulsiones
Ideas suicidas (al inicio de algunos antidepresivos, especialmente en jóvenes)
XI. Idea clave (más allá del listado)
Más allá de lo físico, muchos pacientes describen:
Sensación de “ser menos uno mismo”
Reducción de la intensidad vital
Estabilidad a costa de espontaneidad
