Charles 183

Ser aristócrata no es pertenecer a una clase, sino a una exigencia. Es elegir contra uno mismo, contra la facilidad, contra lo que halaga. La verdadera nobleza no se hereda: se conquista en cada gesto, en cada renuncia.

Toda forma de refinamiento conduce a la soledad. No porque el aristócrata la desee, sino porque no puede compartir aquello que ha aprendido a distinguir. Ver más es, inevitablemente, estar más solo.

La vulgaridad se impone por número; la exquisitez, por intensidad. No compiten: pertenecen a órdenes distintos.

Deja un comentario