Me asfixia vivir en estos tiempos romos, abajados, sin altura, donde triunfa la mediocridad y la grisalla analfabeta atroz. La vulgaridad no es solo fealdad; es una forma de agresión para quien ha aprendido a percibir matices. Degradación del gusto, del lenguaje, del pensamiento. Este tiempo mendaz en absoluto está a mi altura.
La mediocridad se ha convertido en la regla, y lo peor es que está orgullosa de sí misma. El desierto crece. ¡Qué época tan miserable aquella en la que hay que demostrar lo evidente! La multitud es como el agua: toma siempre el nivel más bajo. He nacido demasiado pronto o demasiado tarde para mi siglo.
Juvenal: “¿Qué puedo hacer en Roma? No sé mentir; si un libro es malo, no puedo elogiarlo ni pedir prestado lo que no quiero devolver […] Aquí, la honestidad es castigada, y el crimen prospera; la pobreza honrada es objeto de burla. Todo se vende: la lealtad, la justicia, la dignidad. Y quien no participa en esta corrupción es considerado un necio o un enemigo”.
Petrarca: “Vivo en una edad oscura, rodeado de sombras, donde el ingenio ha sido sofocado y la virtud ha desaparecido. […] Miro hacia atrás, hacia la antigüedad, y allí encuentro grandeza; miro a mi alrededor, y encuentro pequeñez. […] Nuestro tiempo no produce hombres, sino sombras de hombres”.
El mundo entero se desliza a la decadencia. Las costumbres se corrompen y el tonto juicio se debilita. Todo está al revés; se encumbra lo pésimo y lo bueno se desprecia. Los hombres perdieron el norte. Todo se vuelve trivial, rápido, superficial; el arte mismo se somete a la prisa y al comercio, y el espíritu pierde su gravedad.
Gregorio Magno: “Ecce iam mundus in senium vergit, et tamen in eo vitia iuvenescunt. Deficit virtus, et crescit iniquitas; languescit fides, et invalescit perfidia. Omnia quae olim erant robusta, nunc sunt infirma”, «He aquí que el mundo se inclina ya hacia la vejez, y sin embargo en él los vicios rejuvenecen. La virtud decae y crece la iniquidad; la fe languidece y la perfidia se fortalece. Todo lo que antes era vigoroso es ahora débil”.
San Cipriano: “Senuit mundus, et iam non est in eo vigor pristinus.
Deficit terra, deficit mare, deficit aer; omnia labuntur et cadunt.
Non est quod mireris si moritur mundus, cum ipse iam senectute consumptus sit”, “El mundo ha envejecido, y ya no tiene su antiguo vigor. La tierra desfallece, el mar desfallece, el aire desfallece; todo se desliza y cae. No debes sorprenderte de que el mundo muera, pues está consumido por la vejez».
León Magno: “Humanae conditionis fragilitas ad tantam devenit dissolutionem, ut nec pudor servetur nec disciplina teneatur. Omnia in licentiam versa sunt», “La fragilidad de la condición humana ha llegado a tal disolución, que ya no se guarda el pudor ni se mantiene la disciplina. Todo se ha vuelto permisividad”.
