Félix Ovejero
“La pedagogía contemporánea ha confundido saber con saber hacer. Se insiste en las competencias, en las habilidades, en la adaptabilidad… pero se descuida el conocimiento mismo. Sin contenidos sólidos, las habilidades quedan vacías. El alumno puede desenvolverse, responder, participar… pero carece de aquello que da profundidad a esas acciones: el saber que las fundamenta”.
Gregorio Luri
“El igualitarismo mal entendido no eleva a todos, sino que tiende a rebajar los estándares. En lugar de exigir más a quienes menos tienen, se exige menos a todos. Esta renuncia a la exigencia produce una forma de analfabetismo generalizado: no porque no se enseñe, sino porque se enseña sin profundidad”.
Jordi Llovet
“La universidad ha dejado de ser un lugar donde se forman lectores. Se estudian materias, se superan asignaturas, se obtienen títulos… pero no siempre se adquiere el hábito de la lectura profunda. Y sin ese hábito, todo el edificio educativo queda en pie, pero vacío”.
Ignacio Peyró
“Nunca ha habido tantos libros disponibles, y sin embargo nunca han sido tan poco leídos. Las bibliotecas crecen, las ediciones se multiplican, las librerías resisten… pero el lector fuerte, constante, disciplinado, escasea. Es una paradoja inquietante: la abundancia de libros convive con la pobreza de lectura”.
Vicente Verdú
“La cultura ha adoptado las formas del consumo. Se accede a ella como a cualquier otro producto: de manera rápida, superficial, orientada al placer inmediato. Pero la cultura no es un objeto de consumo: es una práctica que exige tiempo, esfuerzo, transformación. Cuando se reduce a consumo, pierde su sentido”.
Javier Marías
“La lectura exige una forma de atención que hoy resulta cada vez más rara. No basta con recorrer el texto: hay que detenerse, releer, interpretar. Pero el lector contemporáneo, habituado a la rapidez, pierde esa capacidad de demora. Y sin demora, no hay comprensión profunda”.
Rafael Argullol
“La experiencia contemporánea tiende a la superficie. Se acumulan impresiones, sensaciones, estímulos… pero sin que lleguen a sedimentarse. Sin esa sedimentación, no hay comprensión. Y sin comprensión, la cultura se vuelve un conjunto de experiencias dispersas, sin unidad”.
José Antonio Marina
“La inteligencia no es solo una capacidad, sino una práctica. Requiere ejercicio, disciplina, confrontación con problemas difíciles. Pero cuando la educación evita la dificultad, esa inteligencia no se desarrolla plenamente. Queda latente, desaprovechada, reducida a su mínima expresión”.
Antonio Muñoz Molina
“La lectura es incompatible con el ruido constante. Requiere silencio, continuidad, una cierta forma de aislamiento. Pero la vida contemporánea dificulta esas condiciones. Y sin ellas, la lectura se interrumpe, se fragmenta, se empobrece”.
Andrés Trapiello
“Leer no es una actividad ocasional, sino un hábito que se construye con el tiempo. Requiere constancia, repetición, una cierta disciplina cotidiana. Pero ese hábito se debilita en una cultura que favorece la inmediatez. Y sin hábito, la lectura pierde su continuidad, su profundidad, su capacidad formativa”.
Fernando Savater
“El aprendizaje implica esfuerzo. No hay comprensión sin dificultad, ni formación sin resistencia. Pero cuando se elimina el esfuerzo en nombre de la accesibilidad, se elimina también la posibilidad de una educación profunda. Y lo que queda es una instrucción superficial, incapaz de transformar al individuo”.
Javier Gomá
“La cultura no consiste en acumular contenidos, sino en interiorizarlos. En hacerlos propios, en integrarlos en la propia experiencia. Pero esa interiorización requiere tiempo, atención, repetición. Sin ello, la cultura permanece en la superficie, sin llegar a formar realmente al sujeto”.
