Tentativas 12

Thomas Bernhard

“La universidad no es más que una fábrica de imbéciles acreditados. […] Durante años se pasean por sus pasillos creyendo que piensan, cuando en realidad no hacen más que repetir lo que han oído, con una solemnidad que sólo puede producir una institución que ha convertido la estupidez en sistema. […] Todo allí está organizado para impedir el pensamiento: el horario, los programas, los exámenes. Nada debe perturbar la marcha de la mediocridad […] Nada odio más que esos profesores que han hecho de la ignorancia una profesión. […] Hablan durante horas sin decir nada, y los estudiantes —más ignorantes aún— los escuchan como si se tratara de oráculos. Ese es el espectáculo universitario”.

Louis-Ferdinand Céline

“La instrucción superior… ¡qué farsa! […] Años y años para producir cerebros domesticados, bien alineados, incapaces de pensar por sí mismos. […] Se entra allí con un poco de vida y se sale convertido en un funcionario del pensamiento muerto. Eso es la universidad: una morgue elegante […] Les enseñan a escribir sin decir nada, a hablar sin pensar, a citar sin comprender. […] Todo está hecho para que nadie sobresalga, para que todo el mundo permanezca en ese gris confortable donde la inteligencia ya no molesta”.

E.M. Cioran

“La universidad es el lugar donde la curiosidad muere de tedio. […] Lo que allí se transmite no es saber, sino fatiga del saber. Se aprende a no entusiasmarse, a no arriesgar, a no pensar demasiado lejos […] Todo sistema de enseñanza tiende a formar espíritus dóciles. […] La inteligencia verdadera es siempre solitaria; la universidad, en cambio, es una organización de la soledad fallida”.

Friedrich Nietzsche

“Las instituciones de enseñanza superior son, en su mayor parte, establecimientos para la domesticación del espíritu. […] Allí se aprende a ser útil, no a ser verdadero. […] El erudito universitario es el hombre que ha olvidado pensar por sí mismo […] Se produce en masa lo que debería surgir como excepción. […] Y así, lo excepcional queda aplastado bajo el peso de lo mediocre”.

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