Tentativas 16

El tonto, como la rueda,
siempre da vueltas en vano;
cree que adelanta el paso
y no se mueve del llano.

El necio en su presunción
es como odre mal hinchado:
mucho ruido cuando habla,
y dentro, nada guardado.

Mucho habla quien poco entiende,
y el que sabe, calla más;
que la voz del ignorante
es campana sin compás.

Aunque al necio le pongáis
capa, espada y sombrero,
siempre asoma por la boca
lo poco que hay en su seso.

Viste al tonto de doctor
y dale cátedra y silla:
no por eso hablará bien,
que la boca no se alquila.

***

Coplillas cuya autoría pertenecen a Fray Jerónimo de la Sierpe, que en los pliegos aparece como “El Cura de la Venta” o, simplemente, “Un eclesiástico curioso”.

Jerónimo de la Sierpe fue destinado desde niño a la carrera eclesiástica, más por economía que por vocación. Cursó estudios en Salamanca —no brillantes, pero suficientes— donde adquirió una formación escolástica rutinaria. Ordenado presbítero hacia 1746, obtuvo un modesto beneficio rural en una parroquia menor de Tierra de Campos. Allí comenzó la verdadera escisión de su vida: oficialmente era un cura correcto, privadamente fue escéptico, lector nocturno, satírico, y —según testimonios indirectos— bebedor compulso.

Fray Jerónimo nunca publicó con su nombre. Sus textos circularon en pliegos de cordel sin firma, copias manuscritas entre estudiantes y escribanos, o memorizadas en ventas y caminos.

Bien merece hoy que le dediquemos una oración.

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También hoy, Viernes Santo, conviene recordar a Jean Meslier. Cito:

“Todas las religiones del mundo no son sino invenciones humanas, fabricadas para mantener a los hombres en la ignorancia y en la servidumbre. No hay una sola que no esté llena de errores, de ilusiones y de engaños. Los hombres han sido educados en ellas desde la infancia, y por eso las creen; pero si se las examinara con un espíritu libre, se vería que no tienen más fundamento que el miedo, la costumbre y la autoridad de quienes se benefician de ellas. Se nos dice que Dios ha hablado; pero ¿quién lo ha oído? Se nos dice que ha obrado milagros; pero ¿quién los ha visto con certeza? Todo se reduce a testimonios dudosos, transmitidos por hombres interesados en ser creídos. Así, la religión no es más que una larga cadena de errores que se sostienen unos a otros”.

“No hay, ni puede haber, un ser todopoderoso, infinitamente bueno y justo, que gobierne el mundo tal como lo vemos. Porque si tal ser existiera, no permitiría tantos males, tantas injusticias, tantas miserias. O bien no puede impedirlas, y entonces no es todopoderoso; o bien no quiere, y entonces no es bueno. Se nos habla de sus designios, pero esos designios no son sino palabras vacías que se emplean para encubrir la ignorancia. En realidad, no sabemos nada de ese supuesto Dios, y todo lo que se dice de él es fruto de la imaginación humana. Es un ser inventado para consolar a los ignorantes y para someter a los débiles”.

“Los sacerdotes son los principales autores y sostenedores de estas imposturas. Han establecido su poder sobre la credulidad de los pueblos, y la mantienen con amenazas y promesas vanas. Prometen recompensas eternas a quienes les obedecen, y castigos eternos a quienes se resisten. Pero en el fondo saben —o deberían saber— que todo esto no es más que ficción. Si no lo saben, son los más ciegos de los hombres; y si lo saben, son los más culpables. En ambos casos, son indignos de la confianza que se les otorga. Se presentan como guías de las almas, pero en realidad son conductores de rebaños, interesados en mantener a los hombres en la ignorancia para conservar su autoridad”.

¿Quién era Meslier?

«Jean Meslier o Jean Mellier (Mazerny, 15 de junio de 1664-Étrépigny, 17 de junio de 1729​) fue un sacerdote católico y filósofo de la Ilustración francesa. Se conoció de su existencia a partir de la publicación que hizo Voltaire en 1762, bajo el título de «Extrait des Sentiments de Jean Meslier», de un texto que presentaba como extracto de otro más extenso, en el cual este cura profesaba con determinación su ateísmo y realizaba una crítica radical de las injusticias sociales y políticas de su tiempo. Este texto, cuyo título original es «Mémoires des pensées et sentiments de Jean Meslier», «Memoria de los pensamientos y sentimientos de Jean Meslier», es considerado como el texto fundador del ateísmo y del anticlericalismo militante en Francia» (Wikipedia)

Recemos por su santísima -y lúcida- alma.

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