Tentativas 30

Hastío. Ya viví demasiado conmigo mismo. Ya di demasiadas vueltas a mis dos o tres obsesiones. No es que uno quiera morir —eso sería demasiado exquisito—; lo que uno quiere es dejar de estar expuesto a esta continua deformación que es vivir entre los hombres. El desgaste y la desesperación de estar entre ellos. Con su sudor, hedor, burricie y mucosidades. Entre la cabeza hueca de hombres fabricados en serie, con la sesera rellena de paja. Donde todo es un déja vu de oscuridad azul petróleo.

Anhelar el alivio de los pasillos vomitados del manicomio. Detener la carnicería del movimiento. Explotar como grisú en una mina; salir del salón de fiestas. Ser alimento.

Deja un comentario