Esquizofrenia: ruptura de la conexión significativa. Las ideas ya no se enlazan según una lógica comprensible; aparecen yuxtapuestas, desplazadas, interferidas, como pedazos de órganos en una autopsia. El pensamiento no se desarrolla: se dispersa.
La conciencia se descompone en una multiplicidad de fragmentos apenas coordinados. Las ratas corretean en el laberinto. Esta descomposición afecta tanto al pensamiento como a la afectividad y la voluntad. El resultado es una existencia psíquica sin eje.
Restos, fragmentos, ecos sin continuidad. Intento seguir una idea, pero se me escapa. No porque la olvide, sino porque deja de estar ahí. Otra cosa aparece en su lugar, y luego otra, sin relación. No hay camino, solo saltos.
No puedo mantener una línea. Todo se interrumpe: el pensamiento, la intención, incluso la emoción. Empiezo a sentir, oír o idear algo y se corta, como si alguien hubiera cambiado de canal, entrar y salir de ratas por las tuberías. Todo se me deshace en la cabeza. Las palabras ya no obedecen a ninguna gramática; vienen, se superponen, se anulan. Es como intentar construir con arena seca: nada se mantiene. Proliferación de comienzos sin fin. Imposible retener el agua en las manos.
Un movimiento perpetuo que no conduce a ninguna parte.
