Tentativas 38

El esquizofrénico no interpreta el mundo: lo experimenta ya transformado. No hay puente entre su vivencia y la comprensión del no esquizofrénico. El yo pierde su frontera: lo que era interior se vuelve exterior, y lo exterior invade lo más íntimo. Ya no participamos en el fluir del tiempo vivido; quedamos detenidos, como separados de la corriente de la vida. El mundo continúa, pero tú ya no estás en él.

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Desgarramiento que te arranca de ti mismo, sobreabundancia de significados incomprensibles; atraviesan el aire aleteos de ratas. Girar sobre ti mismo como un derviche defectuoso. Tu mente pierde su arquitectura. Construyes otro mundo cuyas reglas son invisibles para los sanos. Ecos que discuten y mandan muy privadamente, solo para ti mismo. Soledad.

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