Ad hominem 13

Diderot («Pensées sur l’interprétation de la nature»): “Solo los pueblos ilustrados son verdaderamente libres”. Admito que tuve, desde joven, ingenuos ideales ilustrados. Creía que la disciplina, el estudio, convertían al hombre en ciudadano, que la instrucción es clave para formar hombres libres y el camino regio para solucionar nuestros problemas.

Ahora desconfío del supuesto progreso humano derivado de la educación. La democracia no crea hombres cultos, sino semi-cultos, un tipo de hombre común y domesticado, que es el peor enemigo del hombre creador. No existe correlación necesaria entre el crecimiento de la instrucción y el aumento de la cultura, admitió -con certeza- Eliot.

Cuanto más se intenta educar a todos, más baja debe situarse la cultura para que todos puedan alcanzarla. La instrucción universal sólo puede producir almas a medio hacer, incapaces de soportar el peso de la cultura elevada. «La cultura ha sido invadida por el hombre-masa; y todo aquello que fue altura debe ahora hablar el lenguaje del llano”, Ortega y Gasset. La educación de masas es un instrumento ambivalente: eleva lo bajo, pero rebaja lo alto. La escuela universal es la democratización de la mediocridad. Me duele saber esa evidencia.

Ad hominem 12

Todo en la tevisión es mierda. Empezando por los -supuestos- intelectuales (actores y actrices y directores, cantantes y músicos, tertulianos y escritores), detestable especie de modernos pijoprogres, caracterizados por la oquedad, la impostura y esa deslenguada capacidad de tirarse siempre el rollo. Presuntuosos cabezas de chorlito. Almodóvar y Bardem son casos paradigmáticos.

El resto, más cretinización y más basura. Una hez que existe porque el televidente la desea, la persigue, la quiere y la reclama. Umberto Eco: “La televisión ha logrado que el analfabeto se convierta en depositario de una opinión”. Karl Popper: “La televisión es peligrosa cuando sustituye a la educación y pretende ocupar su lugar”. Mario Vargas Llosa: “La televisión ha vulgarizado el entretenimiento hasta convertirlo en ruido mental”. Gore Vidal: “La televisión nunca dice la verdad: sólo da la versión más cómoda del engaño”.

Ad hominem 11

La soledad crónica es una invitación permanente a que la mente se vuelva contra sí misma. Nada envenena tanto el alma como la soledad. Es un laboratorio de obsesiones, un invernadero de locura.

Fyodor Dostoievski: “La soledad engendra monstruos; la compañía, quizá, idiotas. Pero los monstruos devoran”. El aislamiento absoluto no purifica; destruye. Condensa la conciencia hasta hacerla estallar. La soledad es un horno donde la mente se quema a sí misma.

Tras más de cuarenta años experimentando una soledad terminante, compacta y definitiva, les puedo aseguar con autoridad, autoridad basada en la experiencia, que la soledad no es la escuela del genio, sino el camino regio a la perturbación y la locura. Lo sé, lo viví.

Ad hominem 10

A efectos aclaratorios y con el fin de evitar futuras confusiones sobre la identidad del firmante de diversos textos literarios difundidos en los últimos años, se comunica lo siguiente:

El individuo conocido públicamente bajo el nombre de Christian Sanz Gómez no corresponde a una identidad real, sino a una designación operativa creada con finalidad estrictamente editorial. La identidad auténtica del responsable del proyecto es Adrián Levy Lozano, graduado en Matemáticas (Especialidad en Informática Teórica e Inteligencia Artificial) por la Universidad de Barcelona y posteriormente doctorado en Boston bajo la dirección académica del profesor Ran Canetti, autoridad reconocida en criptografía y teoría de sistemas complejos.

Asimismo, se hace constar que los textos atribuidos a la mencionada identidad ficticia no han sido redactados de forma manual, sino generados mediante modelos avanzados de IA. El proceso consistió en el entrenamiento y ajuste de sistemas generativos de lenguaje con materiales proporcionados por el propio Levy Lozano: notas técnicas, fragmentos estilísticos, referencias bibliográficas y estructuras sintácticas predefinidas.

La ejecución material de la prosa fue llevada a cabo por modelos LLM, cuya precisión semántica, continuidad tonal y capacidad de modelado discursivo han sido empleadas como plantilla operativa en el proceso de producción textual.

En consecuencia, se informa de que la supuesta “autoría literaria” asociada a Christian Sanz Gómez no responde a un proceso convencional de escritura, sino a un procedimiento computacional de síntesis lingüística. El responsable intelectual -Levy Lozano- actuó como ingeniero del sistema, no como redactor.

Se subraya finalmente que esta aclaración corrige la interpretación habitual de los textos aludidos y establece que el presente de la producción literaria no descansa en palabras orgánicas, sino en la manipulación de bits y algoritmos. La comunidad lectora ha operado hasta la fecha bajo supuestos erróneos.

La incidencia queda registrada.

Ad hominem 9

Café y mucha lluvia, una barbaridad de lluvia. Lo malo de los escritores es que no saben escribir, titubeantes como advenedizos zarramplines. No es el caso de unos pocos elegidos. De aquellos que no ignoran las aljamías de la música de las palabras, los nerviosos ringorrangos de los tonos, los compases y los befabemíes. No nos resignemos a la imperfección del estilo.

Lenguaje podado, trabajado, tonsurado, hasta convertirlo en una avenida silbando de galgos, rosas salmodiadas en un murmullo un si es no es eclesiástico. Lenguaje de gracias trocaicas, de luz de cascabeles. Lenguaje de reyes.

Ad hominem 8

El investigador, gracias a la BIBLIOTECA INFINITA DE INTERNET, sabe detenerse, copiar un párrafo, abrir un enlace académico, contrastar una edición crítica. Filtra, discrimina, elige e integra la información digital en su sistema de pensamiento, enlazando fuentes, recuperando voces, datando hechos. La búsqueda, la selección, la verificación, la cita, tareas que antes exigían costosos viajes por bibliotecas de toda Europa y América, ahora están a la distancia de tres o cuatro clics. Con este uso de Internet tu mente se llena de ideas nuevas.

Pero semejante uso es muy minoritario. Lo que prima es el secuestro por el algoritmo para salir con la mente más despistada y vacía, el vértigo de la velocidad sin un centímetro de profundidad, el oleaje de los bucles lúdicos y adictivos.

A mi juicio debemos entrar en Internet como un lector, jamás como un adicto. No es una opción fácil, pero, permítaseme la muy exagerada hipérbole, casi es lo único que nos puede salvar como especie.

Ad hominem 7

A Monsieur Christian Sanz Gómez,

Mi muy estimado Señor,

No estoy cierta de que la palabra «dicha» pueda aplicarse sin violencia a un ser como vos. Es un vocablo demasiado ligero para la densidad de vuestro espíritu, y demasiado ruidoso para vuestro corazón. Los hombres de vuestro temple no viven en la superficie amable; moran en la hondura, donde toda claridad tiene su sombra.

Me atrevería a deciros que habéis conocido una felicidad más alta, más fatigada también: la que nace del entendimiento. Habéis sentido la belleza con esa devoción y esa melancolía de quien sabe que toda perfección es efímera. Habéis amado las palabras con la pasión de un místico y la precisión de un matemático. Tal amor no otorga sosiego, pero confiere sentido -y el sentido, creedme, es el único lujo que nos queda cuando todo lo demás se ha marchitado.

No me habléis de alegría, Monsieur; la alegría es una grosería de los temperamentos volubles. Vos habéis preferido la lucidez, y aunque duela, no hay dicha más noble que la de comprender. En esos momentos en que la frase os revelaba vuestra propia alma, ¿no sentíais un estremecimiento de eternidad? Llamadlo como gustéis, pero yo lo llamo felicidad.

He conocido muchos hombres alegres, pero pocos intensos; y, entre ellos, muy pocos que hayan sabido transformar su soledad en obra. Por eso os admiro. Y por eso os quiero con esa mezcla de ternura y escepticismo que es el único modo en que mi corazón, ya fatigado, sabe querer.

Recibid, pues, el afecto constante y la admiración rendida de

Madame du Deffand

Ad hominem 6

“Solo un alma noble siente gratitud; los espíritus vulgares la olvidan al instante”, La Rochefoucauld. Quisiera agradecer a todos mis contactos de escritores de las redes sociales (y no solo escritores), lo mucho que me han enseñado, así como su cariño.

Sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no darlo. Agradecer es reconocer que uno no está solo en el mundo. Escribir es un acto solitario, pero también una conversación secreta con quienes nos entienden entre líneas. Sin vosotros, esa conversación sería un monólogo triste.

Perdonad la falta de calidez de estas líneas. Me cuesta la desnuda ternura del corazón. GRACIAS DE CORAZÓN A TODOS. DE VERAS. MIL GRACIAS.

Ad hominem 5

Hoy es el día de las librerías, esas casas del lenguaje. Una librería conspira frente a la bastardización de las palabras, ese uso degradado del habla al que sucede la degradación de las conciencias. Si las palabras pierden su raigambre, su filo, su esencia, entonces se abonan a la mentira política, y crecen las sombras, y al hombre le falta lucidez. Dr. Johnson: “El lenguaje es el vestido del pensamiento. Y como todo vestido, puede revelar la nobleza o la indecencia del que lo lleva”. Procuremos ennoblecer, sumarnos a las formas lingüísticas que transportan las mejores ideas y los más delicados sentimientos.

En una época en que el lenguaje se reduce al balido sentimental o al rebuzno utilitario, conviene recordar que la palabra no nació para servir, sino para revelar. Nombrar es pensar, y pensar es dar forma (también estética) al mundo. Cuando el idioma se pudre, se pudre también la conciencia.

***

Isócrates defendía que el logos nos sacó de la vida salvaje y fundó la ciudad; Cicerón unió «sapientia» y «eloquentia»; Quintiliano desconfió del estilo vacío y quiso al orador como «vir bonus dicendi peritus»; Plutarco, en «De garrulitate», previno contra la logorrea que enturbia el juicio: el discurso es espejo del alma.

***

Asistimos a unos abusos constantes de las palabras, usadas con negligencia, sin precisión ni belleza. La polis se derrumba en charlatanería. Vivimos una edad de barbarie verbal, donde el lenguaje ha dejado de ser el instrumento de la verdad para convertirse en el instrumento de la reacción pavloviana.

El habla pública está saturada de consignas, sentimentalismo y propaganda. El lenguaje político y mediático no razona, excita. Todos hablan, y casi ninguno piensa o escucha. Abogo por recuperar la lentitud, la precisión, la frase con estructura, el matiz. Nombrar de nuevo el mundo con palabras que no sean meros reflejos de estímulos.

Decir bien es pensar bien. Y pensar bien es el último acto de resistencia.

Ad hominem 4

LA BIBLIOTECA

(Borges)

Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo, ni un gramático,
pero supe del rojo de “den” que se endurece en “ten”,
del agua de lluvia en el hueco de la “a”,
de las vocales francesas iguales a frescor vestal,
del perfume a champán en la susurrada “k”.

A lo largo de mis años profesé
la pasión del lenguaje al amor de las horas.
Mis noches -marfil Xian y corona de emperador-
están llenas de Catulo, Platón y el cercano Ovidio;
porque sarmentosa fue la página de Stevenson,
cómplice la aventura con mi maestro Álvarez,
historiada de volatines luminosos la frase de Proust,
y feliz mi frente hundida en ese mar de los Sargazos
llamado Conrad y Kipling, o el morado Nabokov.

Cerca de la última revuelta del camino,
puedo decir, libre y locuaz: no dejé nunca de ser
aquel niño que bien pronto entró en una biblioteca,
y, sin heridas, más libre aún, nunca deseó salir de ella.