Je ne regrette rien 18

«Los placeres de los oídos me habían enredado y subyugado con particular tenacidad, pero tú, Elena Horta, me desataste y me liberaste», citado en BERRETTINI, Aurelio Agostino, «Ordine, Musica, Bellezza», Milán, 1992, pág. 247.

Asimismo Gaspar Gutiérrez de los Ríos en su «Noticia general para la estimación de las artes» (1600) elogia a Micaela Vergara como «nuestro Aedea Española, excelentissima sobre quantos diurnarius ha avido», pág. 22. Igualmente en Ignace Vandevivere, «La cathedral de Palencia et l’eglise paroissiale de Cervera de Pisuerga», Bruselas, Centre National de Recherches Primitifs Flamands, 1967, pp. 61-64, se compara un crucero de la catedral de Palencia a la belleza en llamaradas de cenizas de Eva Sandoval.

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¿Cómo se dice “genio” en español? “Turista”.

“En una reciente encuesta, 11 de cada 10 españoles dijeron que se sentían superiores a los demás”.

“Papá, papá”, le dice un niño a su padre, “cuando crezca quiero ser como tú”. “Muy bien, hijo, ¿por qué?”, le responde su padre. “¡Para poder tener un hijo como yo!”.

¿Cómo reconoces a un español en una biblioteca? Porque es el único que busca un mapamundi de Madrid.

Hay tres razones por las que Jesucristo es español. Solo un hijo español habría vivido con su madre hasta los 30 años. Solo un hijo español podría pensar que su madre todavía es virgen. Solo una madre española podría pensar que su hijo es Dios.

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Las películas son tan, tan pocas veces gran arte, que, si no podemos apreciar la gran basura, tenemos muy pocas razones para interesarnos por ellas.

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Quien tiene boca se equivoca:

“No son estrellas fugaces, es una lluvia de motoritos”, Isabel Pantoja.

“No es la contaminación la que esta dañando el ambiente. Son las impurezas que hay en nuestro aire y en nuestra agua las que lo están haciendo”, Pamela Anderson.

“Tengo un montón de viajes transoceánicos pendientes… como a Canadá”, Britney Spears.

“Esa rastrera sinvergüenza merece ser muerta a patadas por un asno… y yo soy justo la indicada para hacerlo”, Claudia Schiffer.

“Yo nunca he fumado marihuana porque eso da celulitis”, Valeria Mazza.

“Siempre que veo la televisión y veo esos niños pobres y hambrientos en todo el mundo, no puedo evitar llorar. O sea, me encantaría ser tan flaquita como ellos, pero no con todas las moscas, y muerte, y esas cosas”, Mariah Carey.

“Creo que el matrimonio homosexual es algo que debería darse entre un hombre y una mujer”, Arnold Schwarzenegger.

“Entonces, ¿dónde se realizará el Festival de Cine de Canes este año?”, Christina Aguilera.

“Nunca he querido ir a Japón, simplemente porque no me gusta el pescado, y sé que es muy popular allá en África”, Britney Spears

“El fumar mata y si te mueres has perdido una parte muy importante de tu vida”, Brooke Shields.

A la pregunta: «¿Qué música te gusta?», la Playmate Anna Nicole Smith contestó: «La de los CD’s.

“Las películas de hoy en día son muy raras, te hacen pensar», B. Spears.

George Bush:

– “Un número bajo de votantes es indicativo de que menos personas están yendo a votar”

– “La mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país”

– «He hablado con Vicente Fox para tener suficiente petróleo mexicano en Estados Unidos. Así no dependeremos del petróleo extranjero».

Rocío Jurado:

-“Llovía muchísimo, parecía el danubio universal”,

-“Dos, cuatro, seis y así sustantivamente”,

-“Vive en un chalete acosado”,

-“No tiene hijos porque él era imponente”.

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Futbolistas, ay, deus meus:

Carlos Tévez: «A medida que uno va ganando cosas, se hamburguesa».

Edison Cavani: «Como todo equipo africano, Jamaica será un rival difícil» (Copa América de 2015)

Ronaldo: «Perdimos porque no ganamos»

Sergio Ramos: «Cuando éramos niños, a muchos amigos les gustaba el baloncesto y a otros el basket».

Nelson Pedetti: «Vi al arquero adelantado y se la tiré por arriba, fue un gol de odontología».

Lukas Podolski: «El fútbol es como el ajedrez, pero sin dardos».

Gustavo Biscayzacu: «Me siento muy bien físicamente, entre otras cosas, gracias a la dieta del nutricionista basada en hidrocarburos».

Mark Viduka: «No me importaría perder todos los partidos, siempre y cuando ganemos la Liga».

Lee Hendrie: «Recibí un golpe en mi tobillo izquierdo. Pero algo me dijo que era mi derecho».

Phil Neville: «Los brasileños son de Sudamérica. Los ucranianos serán mas europeos».

Murci Rojas: «El equipo juega igual conmigo o sinmigo».

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Cambio lindo perro Doberman por mano ortopédica.

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«Poida que neste momento nalgún recanto de Galicia estea morrendo un vello que leva consigo un caudal de palabras sonoras que xa ninguén fará coñecer. Poida que noutro naza, a estas horas, o home ou a idea que transformará en novo sentido a historia», Otero Pedrayo.

Y Vicente Risco, en «De Leria» (1961), Editorial Galaxia (2020), escribió:

«Poucos galegos se conforman con non volver. Lonxe da terra, seguen xunguidos a ela; é coma se foran soamente nómades de corpo».

«O pasado é noso, é cousa xa realizada, xa feita, ninguén nolo pode quitar. O futuro, en troques, pódenos fuxir das mans. Non podemos saír do presente máis que pola lembranza ou pola esperanza, que veñen ser os dous elementos da saudade».

«Dixo Carlyle que a grandeza dos pobos se mide polo culto que renden aos seus grandes homes. Entón, o pobo máis grande do mundo é o pobo galego: centenarios, veladas, banquetes, lápidas, estatuas, bustos, hainas aquí para grandes e pequenos…».

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Me encanta esta dedicatoria de Joseph J. Rotman en “Fundamentos de la topología algebraica”: «A mi mujer Margarnit y mis hijos Ella Rose y Daniel Adam, sin los cuales habría terminado este libro dos años antes». O la de Albert Paul Malvino en “Principios de electrónica”: «A Joanna, mi brillante y hermosa esposa, sin quien yo nada sería. Ella me conforta y consuela siempre, nunca se queja ni interfiere en nada, no pide nada y lo da todo, y, además, escribe mis dedicatorias».

En «Historia de la noche», de Borges, se lee:

“Por Venecia de cristal y crepúsculo. Por la que usted será: por la que acaso no entenderé. Por todas estas cosas dispares, que son tal vez, como presentía Spinoza, meras figuraciones de una sola cosa infinita, le dedico a usted este libro, María Kodama.”

En 1981, en «La cifra», Borges escribió:

“De la serie de hechos inexplicables que son el universo o el tiempo, la dedicatoria de un libro no es, por cierto, el menos arcano. Se la define como un don, un regalo. Salvo en el caso de la indiferente moneda que la caridad cristiana deja caer en la palma del pobre, todo regalo verdadero es recíproco. El que da no se priva de lo que da. Dar y recibir son lo mismo. Como todos los actos del universo, la dedicatoria de un libro es un acto mágico. También cabría definirla como el modo más grato y más sensible de pronunciar un nombre. Yo pronuncio ahora su nombre, María Kodama. Cuántas mañanas, cuántos mares, cuántos jardines del Oriente y del Occidente, cuánto Virgilio”.

En «La homilía del ratón», Sánchez Ferlosio dedica el libro a su hija muerta:

«A la memoria de quien más he querido en este mundo, Marta Sánchez Martín, que tantas veces metió baza en estas páginas, con su palabra aguda y redicha como una campanita de convento, que, a despecho del mundo, todavía me sonaba a amanecer».

Y Agatha Christie, acaso pensando en mí, escribió: «A todos aquellos que llevan vidas monótonas, con la esperanza de que puedan experimentar en segunda persona los encantos y peligros de la aventura».

Y C. S. Lewis:

» A Lucy Barfield.

Mi querida Lucy:

Escribí este cuento para ti, pero cuando lo empecé no me había dado cuenta de que las niñas crecen más rápido que los libros. Por eso ya eres demasiado mayor para los cuentos, y cuando esté impreso y encuadernado serás aún mayor. Pero algún día tendrás edad para volver a leer cuentos. Entonces podrás bajarlo de algún estante superior, quitarle el polvo y decirme lo que piensas de él. Probablemente seré demasiado sordo para oír, y demasiado viejo para entender una palabra de lo que digas, pero seguiré siendo tu afectuoso padrino».

La amabilidad, la elegancia y la ternura no son debilidades, sino nobleza.

Je ne regrette rien 17

DE TODO LINAJE Y CASTA

Soy de todo linaje y casta, aguador, encofrador, abogado, necio rufián, sabio labrador, tiresias profesor online, pregonero, condenado goloso trovador, gladiador, y llevo pintadas en la cara corrales, acrílicos, gallos, ensalzo la lluvia que estalla, y floto en cabañas y asilos y lupanares, soy hombre o cosa, pared y túnel, y disyuntiva luz, soy animal, oigo el grito de semáforos de la ciudad henchida, el tumulto de gongs de la floresta, de los bosques, soy carbón, se agita la sangre de mi hermana en collares y alarmas, me cobija la rosaleda sacramental, soy grafito, grafeno, una idea en las casacas de criollas muchedumbres, un políglota oficial de la escudilla del rey, un eunuco protovestiario, un lenguaje de albogues, el encorbatado especialista en análisis de datos, el hechizo entre copas de cemento, la Luna de cuero rubio (con reps o rábanos), soy alma y espíritu, también babilónica letanía, y rey y Dios, yo soy la carne solitaria en dulce paz, la soledad meditabunda en un rincón de playas rosas, y también joyas y mármol y mierda y estatuatillas tirrenas y cuadros y platerías, yo soy tu lepra y tus telas teñidas con púrpura de Getulia, y yo soy tú, Christian Sanz.

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Manlio Capitalino abandonó la causa de los patricios, a cuya clase pertenecía, y se puso a liderar la causa de los plebeyos, que sufrían el duro y cruel trato de los primeros.

El motivo para apoyarlos de Manlio, sin embargo, no era tan puro; después de su defensa del Capitolio, no podía soportar ver a un hombre igual o por encima de sí mismo, y deseaba íntimamente proclamarse tirano.

Al final una insurrección popular lo condenó a muerte.

Tito Livio y demás historiadores siempre supieron que no hay nada más veleidoso e inconstante que la multitud. «Haec natura multitudinis est: aut humiliter servit, aut superbe dominatur», «Esta es la naturaleza de la multitud: o sirve humildemente, o domina soberbiamente». Cuando un pueblo es soberano es variable, mutable y acaso ingrato.

Al igual que Atenas se liberó de Pisístrato, nosotros muy pronto nos libraremos de Sánchez.

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«Abrí el libro, ocioso, distraído, tenía siete años y hojeé las páginas; qué hombres serían capaces de despreciar estas pabras […] Y así llegué a una obra cuyo título inusual me atrajo […] Desde las primeras líneas, algo se derritió en mi interior: un bloque de hielo transparente e infranqueable que me bloqueaba el paso. […] Goethe acababa de hacerme un regalo suntuoso y frívolo: me acababa de regalar la poesía de la literatura», Del «Prólogo», pág. 7.

En «Internationale Bibliographie zur Geschichte der deutschen Literatur von den Angängen bis zur Gegenwart – Band I, II/1, II/2, III (4 Bücher)», Albrecht, Günter und Günther Dahlke: Editorial: München-Pullach, Verlag Dokumentation, 1969

Je ne regrette rien 16

Ante mi hermana, donna angelicata, no puedo menos que exclamar humildemente: «Libélula milagrosa de río y vuelo de bronce del águila «. O bien musitar: «Splendore della Luce eterna, il Verbo prese carne dalla Vergine quando Ella rispose “eccomi” all’annuncio dell’Angelo (Lc 1,38)». Y, reclinado, saber: «De l’abito di questa luce discretiva massimamente le populari persone sono orbate; però che, occupate dal principio de la loro vita ad alcuno mestiere, dirizzano sì l’animo loro a quello per forza de la necessitate, che ad altro nonintendono. E però che l’abito di vertude, sì morale come intellettuale, subitamente avere non si può, ma conviene che per usanza s’acquisti, ed ellino la loro usanza pongono in alcuna arte e a discernere l’altre cose non curano, impossibile è a loro discrezione avere», Dante, «Convivio», XI, 6-7-8.

Porque vive en el agua (ὕδωρ, ὕδατος), la tierra (γῆ, γῆς), el fuego (πῦρ, πυρός), el aire (ἀήρ, ἀέρος), y el éter (αἰθήρ, αἰθέρος), entre pájaros que caminan sobre mis sueños.

Je ne regrette rien 15

Romero Murube se define en una «autosemblanza»: “Nací en Villafranca y Los Palacios, el día 18 de julio de 1904. Niñez campesina y lugareña; en tiempo de mis abuelos tuvimos cortijos, fincas y dehesas… Todo esto se perdió como Cuba y las islas Filipinas. Correspondo al grupo literario “Mediodía”. He publicado varios libros: el que más me gusta, “José María Izquierdo y Sevilla”. Es el que menos se ha vendido. Mi mayor orgullo sería hacer un libro definitivo sobre Sevilla… He de ir a eso –a mi libro sobre la Sevilla difícil– y en eso trabajo, dudo, sufro, sueño, fracaso y me divierto”. Romero Murube fue un sápido coleccionista de libros.

Y Christiaan Justus Enschedé, bibliófilo y jurista, nos señaló: «Los cinco sentidos son los agujeros de la cueva en que vivimos. Al examinar un libro debemos usarlo todos, además de uno sexto, sutil, minucioso e inefable».

Asimismo Convers Francis (y disculpen la moderada, acaso ineducada, erudición), en «Dissertatio, qua de vitae termino, utrum fixus sit, an mobilis, disquiritur ex Arabum et Persarum scriptis», nos advierte contra los altos nobles y príncipes de Europa, y contra el peligro de acumular libros en demasía, dándonos ejemplos de monjes que robaron libros de bibliotecas monásticas o cayeron víctimas de la locura libresca.

Como coda a esta nota, recomendar: Bernhard Bischoff. «Latin Palaeography: Antiquity and the Middle Ages», Cambridge University Press 2003, donde Mr. Bischoff nos confiesa: «Estoy absolutamente seguro de que tengo una bibliomanía irrecuperable […] Ya a mis padres les disgustaba profundamente. No tengo ni idea de cómo ser menos bibliomaniático. Una vez que me sumerjo en un libro (metafóricamente, no literalmente), tardo horas en volver al mundo «real». Y es mi mayor debilidad: vivo en una especie de mundo ficticio, dentro de mi mente. Nunca advierto lo que pasa a mi alrededor cuando estoy leyendo (y rara vez, cuando no) […] Mi mente funciona a un ritmo frenético cuando estoy despierto, y tengo una imaginación bastante viva y una curiosidad inquisitiva por muchas cosas. Para mí, los libros emocionan, excitan y alimentan mi cerebro y mi espíritu. Estudiar su historia resultaba un fin inevitable. También soy una lector exigente, apasionado por ciertos géneros y alejado de otros que no despiertan nada mi interés […] El libro que el lector tiene entre sus manos pertenece al género académico. Pero, su remoto origen, no lo duden, es aquel niño solitario de Altendorf emparedado en la biblioteca del pueblo».

Je ne regrette rien 14

Copia de carta de Don Cristóbal Sáinz Gómez, escrita en Orense, a 6 de julio de 1625, al Doctor Juan de Salastrugue.

Sobre las cosas prodigiosas que se han visto en la cuevas de la Roboyra Sacra, habiéndome dado noticia que en una montaña que hay ribera del río Sil, camino de Os Peares, a mano izquierda, llamada Das Queixas, pasado un embalse que se llama O Peto, hay una cueva prodigiosa, obrada por la naturaleza, en salir de mi casa, acompañado de Lorenza Adaguasca, a demanda suya; y, llegado al lugar de Luñares, tomé guías y todo el aparato necesario, y el día siguiente, dos horas después de haber amanecido, después de varios lances, con grandes dificultades se halló la boca de dicha cueva, que será de menos de tres palmos y luego se va dilatando una quiebra de modo que da lugar a andar casi en pie con alguna pena hasta doce pasos, y, pasado esto, se dilata y ensancha de modo que parece otro mundo, pero adentro es toda esta prodigiosa cueva de una piedra como de cristal o agua helada. Hay en ella montañas altísimas, barrancos y despeñaderos estupendos y todo lleno de columnas, estatuas, promontorios grandes y pequeños; el techo en algunas partes es tan alto, que se pierde de vista, y todo él colgado de varias monstruosidades, hay fuentes de excelente agua, puestos donde respira aire fresquísimo. Llevábamos por guía en este laberinto de naturaleza tres libras de cordel muy delgado, dos hachas blancas y otras ocho o diez luces de estadales y teas; llegamos hasta donde bastó el cordel, pero no donde deseábamos, que el riesgo no permitió alargarnos cosa considerable de adonde se acabó, si bien la joven Adaguasca pasó más adelante y una de las guías tanto, que casi no los oíamos. Yo paré en un puesto que jamás acabara de admirar lo que vi, no con la imaginación, sino con los ojos del cuerpo: uno de los edificios que el mundo puso en el número de las siete maravillas; vi el faro fornido de cristal con toda la perfeción que se puede imaginar. Va señalado aquí en la margen, para que V.M. admire este milagro de la naturaleza depositado en las entrañas de la tierra. Las vueltas que se cuentan son siete, que lo prevengo por si al debujarse no me salieren tantas. Sacamos de adentro varias invenciones del agua helada o cristal, [y] entre otras piezas una que pesaba más de seis arrobas; y anoche despaché un hombre y acémila para traerla a mi casa, donde podrá V.M. gozarla. Estimaré, por no duplicar este borrón y mala prosa, que después de haberla comunicado V.M. a los amigos, le remita a Juan de Salastrugue. Dios guarde a V.M., cuya mano beso. Orense, a 6 de julio, 1625. De V.M., Don Cristóbal Sáinz Gómez.

Je ne regrette rien 13

Reflexiono: la literaria figura del científico loco (demasiado irreal y tópica, pero presente en el imaginario colectivo) se contrapone a la del bibliotecario sabio ¿Por qué debería ser sabio el bibliotecario? Porque el bibliotecario sabe que nunca será un científico sabio, con un más o menos extenso conjunto de verdades probadas, porque cuando abre un libro, el resto permanece cerrado, e íntimamente no duda que nunca leerá ni estudiará todos los libros, ni una mínima fracción de ellos. El bibliotecario ama su biblioteca como el marinero ama el mar. El océano casi infinito de conocimientos que abruma a todos los eruditos hace que los bibliotecarios seamos modestos.

Sagaz fue Stendhal: “Les bibliothèques sont particulièrement utiles pour les livres médiocres qui, sans elles, se perdraient”, «Las bibliotecas son especialmente útiles para los libros mediocres, que de otro modo se perderían». Uno tiene el romántico deseo de que, en alguna balda, viejos y mohosos, se conserven sus propios libros, hasta que la destrucción del tiempo, como a todo, haga su labor. En un futuro incierto, asfixiado por datos masivos y escurridizos, los libros ofrecen un canal, un marco y quizá una vía de escape.

***

La civilización avanza de forma ciega y va dejando atrás un rastro, una baba de basura. Acierta Paul Vialar: «Bibliophiles, nos frères, ne criez pas à l’invraisemblance, l’original existe, tiré, par malheur, à de trop nombreuses éditions; regardez autour de vous, dans la marge de la vie, vous le verrez remplissant son sacerdoce avec plus de rage que de passion. Regardez ce Monsieur affairé qui vole on ne sait où; ses poches béantes sont bourrées comme un cabas de femme de ménage et renferment tout un monde: Livres, eaux-fortes, gravures, photographies—ce n’est pas un Bibliomane, c’est l’Homme rouge des bibliophiles, c’est le Quémandeur de livres qui passe». Porque cerrar un libro no es menos conmovedor que abrirlo.

Son las seis menos cuarto de la mañana. Acabo de escribir estas líneas. Me dispongo a pasear por la biblioteca de la casa. Igual que ver amanecer

Je ne regrette rien 12

HOMENAJE A LUCRECIO

Con qué serenidad indiferente
se mueven los electrones
en su mundo de energía pura.
Nubecillas de una materia
que apenas lo es, o motitas
quietas y a la vez móviles,
tal puntos tensos y sutiles
que existen por su propia potencia,
como un escalofrío de luz que brota.
Quizá un tranquilo ritmo de átomos
sea el oculto secreto del mundo.

Emil Man Martínez
***
Me gustan la teoría de la relatividad y la cuántica
porque no las entiendo,
porque hacen que tenga la sensación de que el espacio vaga
como un cisne que no puede estar quieto,
que no quiere quedarse quieto ni que lo midan;
porque me dan la sensación de que el átomo es una cosa impulsiva
que cambia siempre de idea.

D.H. Lawrence
***
ACERCA DE LOS OJOS

Hay ojos que verán nuestra memoria.
El doctor Barraquer, viejo oftalmólogo,
conoció la crueldad junto al milagro
y lo frágil del don de la mirada:
al fallecer su padre
pudo guardar sus ojos
y devolver la vista a varios hombres.
¿Retendrán los fulgores de ese amor
más allá de la estrella de la córnea
o del pozo sagaz de la pupila?
Explorando los fondos deslumbrados,
las cavernas perplejas donde habitan
las formas, los tamaños, las imágenes
el doctor supo dar con un pasillo
que va desde el subsuelo a la intemperie,
de las tinieblas rotas a la bendita luz.
Y al final de la tarde, cuando el sol
se ciega entre las ascuas de este mundo
el doctor vuelve a casa repitiendo
las palabras del último paciente
al quitarse las vendas de la cara.
Y el ojo de su padre, que es la luna,
vuelve a abrirse y blanquea cada sombra.

Andrés Neuman
***
MÉTODO CIENTÍFICO


Las buenas teorías
son aquellas susceptibles
de ser refutadas, dice
Kart Popper. Como
si yo viniera
la próxima semana
a la misma hora, y me
sentara con mi café
exactamente allí,
donde levanté la vista
y te observé
a ti,
mirándome,
y te encontrara,
de nuevo,
allí,
y esta vez
tuviera el valor
de sonreír.

Roald Hoffmann
***
ETERNIDAD

Las galaxias se arremolinaban,
huían de la esclavitud de los agujeros negros,
materia triste que aniquila el sueño de ser solo luz.
Fue entonces, en la infancia del universo
cuando un átomo de lo que sería mi corazón
encontró la materia oscura que contendría tu alma…
y cuando te encontré en esta vida,
en este planeta de células y moléculas,
ya nada pude hacer sino quererte.

Pepe Alcami
***
NOSOTROS, LOS ASTRÓNOMOS

Nosotros los astrónomos somos nómadas,
mercaderes, gente de circo,
toda la tierra es nuestra tienda.
Somos laboriosos.
Generamos entusiasmo,
honramos nuestra responsabilidad de asombrar.
Pero el universo se ha alejado mucho.
A veces, lo confieso,
la luz de las estrellas parece demasiado nítida,
y como la luna
inclino mi rostro hacia el suelo,
al pequeño terreno donde cae cada pie,
antes de que caiga,
y me olvido de hacer preguntas,
y solo cuento cosas.

Rebecca Elson

Je ne regrette rien 11

Hubo un tiempo (todavía lo es) en que las palabras fueron el único lugar donde podía encontrar consuelo. Cuando mis padres, tutores o mis médicos levantaron las manos frustrados o cansados, la biblioteca me enseñó matemáticas, química, historia militar, astronomía, arte… Cada una de sus columnas, de sus filas, de sus anaqueles, era una puerta abierta que me susurraba: «Pasa, pasa. Aquí está la tierra no explorada. Las aventuras y el conocimiento. La fuente Castalia. Aquí hay un lugar donde esconderte cuando estás asustado, donde jugar cuando estás aburrido, donde descansar cuando el mundo es cruel».

Fui ese niño y adolescente que, abandonadas definitivamente las matemáticas, me acurrucada en un rincón de la biblioteca durante horas, tratando de encontrar lo que más me gustaba de Delibes, de Torrente Ballester y Elena Quiroga, subrayando frases y párrafos de Cela o Salisachs, imitando con mis poemas a los poetas amados (Bécquer, Neruda, Martí i Pol…) Los libros se convirtieron en mis amantes, en los enemigos de las horas desapacibles, en las branquias por donde podía tomar aire y salvarme.

La locura aflora, los recuerdos me entristecen, la vida se erguió y ahoga subir por ella. Y no puedo luchar contra el contenido de mis pensamientos. Solo me distrae leer un libro, u hojearlo, o acariciarlo ¡Los libros ocupan el lugar de los hombres y la ternura, liman las aristas de la soledad! Dejo de estar en la cuneta y puedo mirar un poco a las estrellas. Como la vida me falló, confieso que los libros la nutrieron, guiaron, consolaron y sustituyeron.

Sí, sé que es una pobre perspectiva, una perspectiva (aparente) de vértigo hacia la muerte. Acaso el mismo gusano que deforme a mis libros me deformará a mí, acaso me alimenté con un pan propio de alimañas. Pero la lectura fue propósito y mi total significado aquí abajo. Más incluso que escribir. Mi biblioteca fue el premio en la lotería de la existencia. Gané casi lo mejor.

Je ne regrette rien 10

Sobre todo de joven (la medicación y la edad aplacaron el deseo), me asaltaba, de manera virulenta y vehemente, la concupiscencia, la lujuria me rajaba la piel, y, debido a mis nulas habilidades sociales, solventaba ese llamado salvaje de la belleza mediante el amor mercenario.

Casi sin exagerar recuerdo el sabor salobre a gaviota marina de cada uno de los senos amados, la yedra untada de cañas de los labios, los tostados cuerpos en abierto contraste con la sábana.

«La belleza es, en cierto modo, aburrida. Aunque su concepto cambie a través de los tiempos… un objeto bello debe seguir siempre ciertas reglas. Una nariz bella no debe ser ni demasiado larga ni demasiado corta, al contrario, una nariz fea, puede ser tan larga como la de Pinocho, o tan grande como la trompa de un elefante, o parecerse al pico de un águila, y así la fealdad es imprevisible, y ofrece un abanico infinito de posibilidades. La belleza es finita, la fealdad es infinita como Dios», Umberto Eco.

«La juventud es feliz porque tiene la capacidad de ver la belleza. Quien conserva la capacidad de ver la belleza nunca envejece», Kafka.

«No hay belleza exquisita… sin cierta extrañeza en la proporción», Edgar Allan Poe.

“Beauty in distress is much the most affecting beauty. Blushing has little less power; and modesty in general, which is a tacit allowance of imperfection, is itself considered as an amiable quality, and certainly heightens every other that is so”, Edmund Burke.

«La belleza es sólo superficial, pero lo feo llega limpio hasta los huesos», Dorothy Parker.

«Llorar es para mujeres sencillas. Las mujeres guapas van de compras», Oscar Wilde.

«¿Y si alguien llegara a ver la Belleza en sí, absoluta, pura, sin mezclas, no contaminada por la carne humana, ni por los colores, ni por ningún otro obstáculo de la mortalidad, si pudiera ver la Belleza divina en su alta forma? ¿Crees que sería una pobre vida para un ser humano mirar allí y contemplarla por lo que es, y vivir en ella? ¿O no has recordado que únicamente en esa vida, cuando mira a la Belleza de la única manera en que la Belleza puede ser vista, solo entonces le será posible dar a luz no a imágenes de virtud, sino a la misma virtud?», Platón.

«Elijo a mis amigos por su buen aspecto, a mis conocidos por su buen carácter y a mis enemigos por su buen intelecto», Oscar Wilde.

«No me importa que me impongan ser glamurosa y sexual. La belleza y la feminidad no tienen edad y no se pueden fingir, y el glamour, aunque a los fabricantes no les guste, no se puede fabricar. El glamour real no; se basa en la feminidad», Marilyn Monroe.

NOTA BENE: La bibliografía sobre estética es colosal. Lamentablemente los libros de estética suelen estar escritos nada estéticamente. Recomiendo, entre cientos de ellos, estos clásicos:

PLATÓN, «Fedro y Fedón», en Diálogos VI. Mª Á. Durán y F Lisi, eds. y trads., Gredos, Madrid, 1992. También, por supuesto, «El Banquete» y el «Filebo», bueno, en puridad, la OBRA COMPLETA de Platón (varias ediciones)

También, KANT, «Crítica del juicio», Tecnos, y HEGEL, Georg Wilhelm Friedrich, «Lecciones sobre estética». Hay dos versiones espaňolas muy aconsejables: la de Alfredo Brotons Muñoz, en un solo volumen, en Akal, Madrid, 1989; y la de Raúl Gabás, en Península, Barcelona, 1989.

Pero mi texto de estética favorito es: ADDISON, Joseph, «Los placeres de la imaginación». Tonia Raquejo, ed. y trad., «La balsa de la Medusa», Visor, Madrid, 1991.

Lean y toquen y palpen la Belleza, esa burbuja llena de estrellas de nieve, el claro donde dormir la eternidad, el cálido pensamiento encendido en los altares del alba, ese animal depredador de ojos felices, esa rosa sin porqué.

***

«Termino “Los españoles en la literatura” de Menéndez Pidal. Queda clara la constante que señala la historia literaria española: realismo, sobriedad, moralismo, arte mayoritario. Que también podrían ser llamados: falta de imaginación, pobreza, estrechez, vulgaridad…», Gregorio Marañón.

¿Logró salir nuestra literatura de sus raíces baldías incrustadas en la tradición hampesca, cainita, o de la publicidad actual voceada por las industrias de la incultura? ¿De lo atolladeros tabernarios centrados en una prosa chica, funcionaria, rural, pedestre, aturullada, avillanada? ¿Crecer -no se tome en serio la pregunta- junto a la literatura española puede considerarse equivalente a nacer con una minusvalía, con una discapacidad lingüística?

La solución, a mi juicio, no es que si los los mocasines rojos y los zapatos luminosos, la modernidad, la droga y tal, que esto, que lo otro, que el yate, la última ola feminista, la regata Oxford-Cambridge, la serie Gazing Ball de Koons, el Devocionario Web o los insondables misterios tántricos y esotéricos. La solución es convencernos de que nuestros libros poco más se elevan y valen de los que escribiría un mamacallos de secundaria con acné.

***

Intuyo, con una cereteza que no se deja vencer ni no persuadir, que se acerca mi final. Solo un mensaje en esta botella viajando en el océano helado de la nada: PERDÓN. Pido perdón a todo el mundo, jurando la sinceridad de esa petición de perdón sobre las cenizas de mi madre.

Perdonadme si he sido un monstruo.

***

En ese mensaje en la botella lanzada al mar de la nada, deseo que figure una palabra verdadera, fuerte e inequívoca: GRACIAS. Al amor de mi madre y mi hermana, de mi familia en general, de mis perros, de aquellos contadísimos amigos que durante algún momento de mi vida contaron como algo propio, al amor y belleza de Marta («Laudare praestat benevolentiam, quam ingenium», Es mejor alabar la bondad que el genio), gratitud también a los libros (retirado en la inmóvil torre vigía de mi biblioteca, brilló una invisible luz de compañía numerosa), y gratitud a la vida en sí. Al mundo: coro, dragón y materia. Vivir es como sobrevolar barrancos gigantes, o darse una zambullida en el Helesponto. Algún día el polvo glacial cubrirá las obras insignes de los hombres. Y en estos momentos, bajo un limonero, una niña entierra llorando a su cocker de color miel. Pese a todo, acaso no sea del todo un mito la bondad y la necesidad de dar por ella gracias.

***

Mis voces triturando un corazón de lavadora, pataleando acolchados versículos bíblicos en el cráneo. Traga el plasma astillado. Los azules nerviosos de la noche segando la mancha de las páginas. Calor de un fuego de gusanos pegado a las habitaciones. Una bola de hielo color rojo sangre en el delantal del carnicero equivocando mis ojos. Leche de rata soltada en el vello de mis muslos. Panzudas dentaduras de mariposa en mis impotentes labios de burdas tierras montañosas. Y las ideas crispadas como pulgas devorando la sábana, y un murciélago entrando por la ventana y que tapa mis oídos, y boñigas en polvo dentro de la boca. O el pellejo del pene súbitamente gangrenado. La locura. Quien la tiene lo sabe.

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Que mi mamá me leyera un cuento, el ajedrez con con mi padre, jugar con mis hermanas, la ternura blanca de mis abuelas, el quiosco como lugar idóneo donde adquirir tebeos, la perspicacia de Lois Lane, la fosforescencia de Flash Gordon, y Sandokán, y el Corsario Negro.

«Por cada minuto que estás enfadado pierdes sesenta segundos de felicidad», Emerson.

«Es tan difícil olvidar el dolor, pero es aún más difícil recordar la dulzura. No tenemos ninguna cicatriz que mostrar de la felicidad. Aprendemos tan poco de la alegría», Sarah Kofman.

«Cada hombre tiene sus penas secretas que el mundo no conoce; y a menudo llamamos frío a un hombre cuando solo está triste», Longfellow.

«If more of us valued food and cheer and song above hoarded gold, it would be a merrier world”, Tolkien.

«La felicidad es un cachorro calentito», Charles M. Schulz.

«Seamos agradecidos con las personas que nos hacen felices; son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestras almas», Proust.

«Sentí que mis pulmones se inflaban con la irrupción del paisaje: aire, montañas, árboles, gente. Pensé: «Esto es ser feliz»», Sylvia Plath.

El intrépido Emilio de Roccanera, señor de Ventimiglia, terror de los mares del Caribe, ha jurado vengarse de quienes mataron a sus hermanos, el Corsario Rojo y el Corsario Verde. Y el mar, el mar: «El mar del Caribe mugía furiosamente, en plena tempestad, arrojando verdaderas montañas de agua contra los muelles de Puerto Limón y las playas de Nicaragua y Costa Rica. El sol aún no se había puesto, pero ya empezaban a descender las tinieblas, como impacientes por ocultar la encarnizada lucha de cielo y tierra (…)».

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La vergüenza por el recuerdo de mi propia locura, o por el remordimiento del horror ante mi propia desgracia, no dispone mi mente hacia la tranquilidad y la alegría.

Las 3:50 de la mañana. Me cuesta escribir. Carezco de orden mental. Cafés colosales en grandes estaciones de tren europeas. Apunto en mi cuaderno (vano deseo): «Bon pour deux baisers, le 12 juillet de 2025».

La vida sosa. Ah una vida de champagne: elegante, refinada, «mondaine», exquisita, y alegre, y ruidosa, y brillante, y petulante, y artificial. Una botella de champagne viene a ser una cosa como la «La valse brune», como las palabras de la «Historia romana» de Veleyo Patérculo, como la poesía de Góngora, como una fiesta en el palacio del Buen Retiro, como una ilustración de Quint Buchholz. Una copa de champagne contra la vida desangelada.

Las 4:10 de la mañana ¿Pude, siquiera durante un rato, durante uno o dos minutos, saborear la profunda felicidad? La vida es un infierno indecible. Pero existe el amor, el arte, la paz o la belleza. Recorro las salinas siberianas de la existencia. Y, por desgracia, la felicidad está ahí ¿Existe la posibilidad de que otro corazón se acerque al mío? Estoy enfermo y no puedo evitar mantener esa rara fe. A veces no me siento tan miserable como la prudencia debiera aconsejarme.

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«Es necesario frenar el poder del gobierno. Esta es la tarea de todas las constituciones, cartas de derechos y leyes. Este es el sentido de todas las luchas que los hombres han librado por la libertad», y nos recuerda también von Mises, reflexionando sobre las relaciones entre libertad y periodismo, que para crear y sostener una sociedad libre, una prensa libre es un componente crucial, una condición necesaria para la constitución de esa libertad. Creía asimismo que los periodistas deben ser independientes y valientes en su búsqueda de la verdad, y estar dispuestos a DESAFIAR a quienes están en el poder, sin importar las consecuencias.

Una prensa libre e independiente es esencial para informar al público, responsabilizar a los líderes, a los ciudadanos, y prevenir el abuso de poder. Aunque esa prensa sea una mosca cojonera, aunque esa prensa no tenga unos modos cardenalicios que, en realidad, en el fondo, esa forma y fondo sean solo un subterfugio de la censura y el bozal, o la mera tergiversación.

«Una prensa libre puede, por supuesto, ser buena y mala, pero, sin duda, sin libertad, la prensa nunca será más que mala» Esta cita a menudo se atribuye a Albert Camus, pero refleja las propias ideas del gran Raymond Aron. Recordemos estas obviedades y batallemos por ellos.

En «El fracaso de la cultura», Revel sintetizaba de este modo su autopsia: «La gran desgracia del siglo XX es haber sido aquel en el que el ideal de la libertad fue puesto al servicio de la tiranía, el ideal de la igualdad al servicio de los privilegios y todas las aspiraciones, todas las fuerzas sociales reunidas originalmente bajo el vocablo de “izquierda”, embridadas al servicio del empobrecimiento y la servidumbre. Esta inmensa impostura ha falsificado todo el siglo, en parte por culpa de sus más grandes intelectuales. Ella ha corrompido hasta en sus menores detalles el lenguaje y la acción política, invertido el sentido de la moral y entronizado la mentira al servicio del pensamiento».

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«Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores, y los tiempos serán mejores: vosotros sois el tiempo», Agustín de Hipona (354-430)

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Je ne regrette rien 9

Lo cuenta Andrés Trapiello, que se lo oyó contar a su vez a Luis Antonio de Villena. Un periodista le preguntó a Rosa Chacel qué estaba escribiendo… “Una novela que se titula «El pozo artesiano»”. “¿Y de qué trata?”. “¿De qué va a tratar?”-le contestó. “Pues de un hombre que va por el campo y se encuentra con un pozo artesiano…Hijo. Las novelas no tratan de nada…”.

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No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. «Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en «Monsieur Teste». La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano.