
Leer es encontrar, en aquello que sintamos próximo a nosotros, aquello que podemos usar para sopesar y reflexionar, y que nos llene de la convicción de poseer una naturaleza única, libre de tiranías.
Leer es hallar, a través del juicio a lo leído, y en meditada soledad o energía del silencio, un alma no lacaya de la máquina, los media, la rutina y la pereza.
Leer es buscar lo sólido y distinto, hasta apropiarse de él, en un universo líquido e igual, blando y uniforme.
Frente a la necesidad o al caos más patógeno, leer es un arbitrio o posibilidad de agenciarse y creer en lo más verdadero que hay en uno mismo (En un gabinete sosegado subir con los vientos huracanados a lomos de nuestra libertad para saber y entendernos)
