ART OR BUNK?
De «El falso aristócrata»
Tiberio no acaricia a su caballo.
Isócrates cierra su escuela.
Despellejan a Hipatia con conchas de ostra.
Las mañanas de Abril no vibran dulces y tibias.
Las criadas ya no van al Sena a por el agua,
moda y arquitectura pertenecen a una conciencia onírica,
como la publicidad, como escenas deformes, y nadie quiere usar corbata o sombrero,
no hay una tierna camaradería entre ladrones, la violencia asola -como la brutalidad-
emigran a América harapientos flâneurs hondureños o mexicanos,
el terrorismo cumple bien su guerra de Estado, se vacían los templos,
crece sin cesar la muchedumbre, se llenan los hipermercados.
Ahora los pintores no pintan con el cuerpo
y todo semeja un ragtime surrealista.
Lo moderno se legisla
parcheando sombras,
hay niebla en las pupilas
y los arzobispos escriben tratados de vaginoplastia y las monjas se aprestan a sondar el pene de los novicios.
Y tú conoces demasiados listillos que se llaman a sí mismos «artistas».
Sea mía la luna del bosque, San Anselmo, y no las salchichas esquizofrénicas de Koons.
El arte actual es una mamarrachada.
Un engañabobos de pícaros y vividores.
Cualquier tiempo pasado fue mejor.
