Dios prefiere Esquilo al bingo

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Según señala Val Cunningham en su libro “British Writers of the Trirties”, Geoffrey Grigson fundó la revista New Verse en 1933 como reacción explícita para repeler los valores y gustos literarios de las masas. New Verse fue un foro ferozmente elitista.

Eliot asimismo decretó en frase célebre: “Los poetas de nuestra civilización tal como existe en el presente deben ser difíciles”

Ortega consideraba que la función primordial del arte moderno consiste en dividir al público en dos especies; los “connoisseurs“, aquellos capaces de entenderlo, y quienes no pueden. El arte más que impopular sería antipopular. Cito: “el arte moderno actúa como un poder social que separa y selecciona en el montón informe de la muchedumbre dos castas diferentes de hombres”. Según Ortega la sociedad se reorganizará “en dos órdenes o rangos: los ilustres y los vulgares”. Según también el filósofo español el aristocratismo del arte “fuerza a las masas a reconocer lo que son: la inerte materia del proceso histórico”.

¿Debe el arte, la poesía, excluir a las masas, como pensaban los modernistas? No creo que ello sea condición necesaria. ¿Debe la poesía ser difícil? Opinión tan arbitraria como que la poesía debe ser fácil. Lo que debe ser una condición necesaria y suficiente para la poesía es que ésta posea una especie de jugosa calidad, independientemente de su mayor o menor fuerza popular.

¿Está el público siempre equivocado en literatura? Pregunta irrelevante, capciosa, el refrendo democrático, el pulgar arriba o abajo de los romanos en el circo, es un criterio extra-estético. El rebaño a veces acierta y otras yerra, puede proteger tanto diamantes como barro, si protege diamantes no los convierte por eso en barro, si protege barro no lo convierte tampoco por ello en diamantes. Pero -podemos inferir- cuanto más “uneducated” sea el rebaño más probablemente desbarrará

Yo ya empiezo a pensar, dado que ahora ser elitista es casi como ser judío en la Alemania de los años treinta, que en un futuro bien próximo el premio Nobel será elegido por el público por voto telefónico, como en Eurovisión; vemos como cada día se desprecia más e influyen menos los prebostes de Oxford -ya nos entendemos- en temas relacionados con la cultura o incluso la ciencia. ¿Dejaría operarse usted de apendicitis por un carpintero o por mí o por su vecina en lugar de por un médico?

Steiner declaró que “El gran arte y la gran literatura están tocados por el fuego y el hielo de Dios” (tesis que argumenta en su centelleante ensayo “Presencias reales”) Dios -seguro- prefiere leer a Esquilo y Virgilio antes que ver fútbol o ir al bingo. No sé si la mayoría de seres humanos escogerían igual. Dios condena a las llamas de infierno a los Instapoetas, pero la multitud, el enjambre ruidoso de la multitud, gozoso les pone “me gusta”.

Yo creo mucho en Dios y nada en Marwan.

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