
«REGIS AD EXEMPLUM TOTUS COMPONITUR ORBIS», declaró Claudiano, es decir, todo el mundo se conforma con el ejemplo de los reyes, o sea , que los «súbditos» imitan a las élites. Hoy los reyes y cardenales imitan a los súbditos y frailes, a poder ser intentando convertirse en lo más bribones y deslustrados o analfabetos posibles. La ejemplaridad no se difumina por capilaridad de arriba a abajo; triunfó la rebelión de las masas, que lo quieren todo (ideas, políticos, libros, arte, etcétera) a su imagen y semejanza; de una zafiedad embarazosa, escandalosa y decadente.
El Papado es una monarquía peronista y populista chusca, la realeza una suerte de «reality» a lo «gipsy kings», con una reina nieta de taxista y muy probablemente mentalmente perturbada. Si me leen desde la embajada de Francia les suplico que me permitan exiliarme; no soporto, químicamente no soporto más la catetez hispánica.
