
Acogedora desde la puerta
abierta al amplio pasillo.
Sobre las paredes fotografías
de mi familia, obviamente
tan querida. Algo antigua
la tarima del suelo. Un audaz
clima templado . Que se notara la
mano del carpintero y no del amateur.
Paredes de colores como venidos
de un de bosque reconfortante.
Debajo del brillo de la lámpara
estoy yo leyendo, tal eso fuera
un derecho irrenunciable de la noche.
***
Un amplio porche incluido en
la fachada frontal, tapicería de tela
para sillas y sofás, las sillas
con respaldo algo abombado,
cortinajes carmesíes. Jardín con agua
fresca, lavándulas y rododendros.
E inexpugnable tranquilidad
en la beige mansión solitaria.
