
Tenemos Genio e Inteligencia.
Somos Príncipes de la Mente.
Los pocos que saben, saben que somos
dos de los escritores más notables de estos días.
Trivial el nulo renombre entre la tromba logorreica
y el mero chirrido vacío de los Mediocres.
Somos Príncipes.
Nosotros sabemos que lo somos.
Algún día, junto a los poemas de los grandes muertos,
alguien leerá deslumbrado nuestros poemas.
Esmeraldas y delfines corren por nuestros dedos,
Mar de Sargazos preñados de mandrágora
donde nuestra Luna arriba se hace exacta.
Nuestra es Troya y el calipso, o selvas de Tebas
y asfódelos sin reguero de hormigas.
Somos Príncipes. Nuestros Poemas:
muebles eduardianos comprados a medida
en anticuarios de Florencia y New York,
grandes ventanales de cristal por donde pasean
jóvenes hermosas y desnudas con labios de mermelada,
biblioteca de centellas repleta de los más nobles nombres,
piscina con vistas a la bahía, mayordomos,
domésticas, vírgenes, cuadros italianos, cocheras, Gloria.
