Elecciones

Recuerdo al que leyere que la vox populi (esencia de la democracia) no es por ciencia mágica y automática vox dei (voz de Dios) petrificada y definitiva, que la democracia no procesa la información ni maximiza el acierto de modo infalible y perfecto, aunque tiene dos enormísimas virtudes: permite el cambio de gobierno sin derramar una gota de sangre y representa a la pluralidad. Muchas elecciones han sido contraproducentes para el pueblo. Obvio observar que los pueblos en política no pocas veces se equivocan. Ningún gobierno puede hacerte más rico o más feliz o más libre, pero muchos pueden volverte más pobre o más infeliz o más esclavo.

**********

“La política es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria”, dijo acerado Voltaire, acaso pensando en nuestras recientes elecciones.

“Quien empieza creyendo en la política es un ingenuo, quien continúa creyendo en ella es un cómico”, afirmó perspicaz el ingenioso escritor homosexual inglés Quentin Crisp.

El Teorema de Arrow, del economista Kenneth Arrow, es un teorema de imposibilidad (como las leyes de la termodinámica, la teoría de la relatividad y el principio de incertidumbre en física, como el teorema de Gödel en matemáticas, el de Arrow es un teorema de imposibilidad y limitación en política). Arrow demostró que la votación democrática perfecta es imposible. Arrow demostró de modo incontrovertible que lo único que podemos hacer es elegir entre unos sistemas de votación imperfectos y malos en un sentido y otros malos en otro sentido.

**********

Ayer voté. Por la recuperación de derechos y libertades, soñando en el advenimiento de una patria alta. Por la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, sin distinción de sexo, raza, religión o lugar de residencia. Por la presunción de inocencia, la no inversión de la carga de la prueba, la protección de la infancia y la juventud, por hombres y mujeres libres e iguales. Por la aplicación de la Constitución y las leyes en todas las partes de España, sin ninguna excepción. Por la cultura, tanto cultura elitista como la cultura popular, sin cancelaciones ni prohibiciones ni censuras, y por el derecho a la libre investigación y creación artística, por el fomento de la ciencia y en contra del analfabetismo científico. Por una educación de calidad, indiferentemente que sea privada o pública (mejor así, pues entonces pueden competir) que vuelva al rigor, a la exigencia y a los contenidos, voté por una educación cuya raíz radicara en el conocimiento y no en el desarrollo de vagas habilidades afectivas o empáticas. Por el no a una economía bloqueada y estéril, intervencionista, dirigista, que te trata como un menor de edad, subsidiada y basada en el déficit y la deuda, y el sí a una economía competitiva, abierta, eficaz, moderna, y no confiscatoria de modo abusivo mediante impuestos innecesarios y a todos luces hipertróficos. Porque el Estado permita que yo elabore mi vida y no que mi vida sea elaborada por el Estado. Porque pueda desarrollarme con mi talento y mi esfuerzo, aunque siempre penda la incertidumbre del fracaso, y no porque mi vida sea tutelada desde la cuna a la tumba. Porque todos tengamos igualdad de oportunidades, pero sabiendo que es imposible asimismo también que tengamos igualdad de resultados. Por una patria libre, culta, despejada y feliz. Por una nación no cainita, sin la influencia en ella de aquellos que la quieren destruir, tolerante, profundísimamente autónoma. Donde crear una empresa sea cuestión de horas y no de meses, donde no se demonice al rico, donde se castigue severamente la inmoralidad y la corrupción, donde el mérito y el esfuerzo y no el atajo y la chapuza sean los objetivos a buscar y la manera de conducirse. Donde los políticos sean los mejores, y que no nos mientan compulsivamente, y que sean a la vez honestos y capaces. Donde no se incentive ni la vagancia ni el vandalismo. Donde el éxito no sea vilipendiado. Donde el fracaso no sea estigma. Voté por un Estado pequeño, y porque la iniciativa privada guie nuestros asuntos. Por sacar al Estado de nuestras cocinas, de nuestras camas, de nuestras conciencias. Por una civilización donde se fomente el orden, la ley y sobre todo la propiedad privada (la máxima expresión de la civilización). Por estas y otras muchas razones voté ayer (y no dejé de ser algo escéptico al votar debo confesarles). Vistos los resultados me siento ahora todavía más escéptico y mucho más deprimido. España. Demasiados retrocesos.

***********

Como escritor uno de mis temas o tópicos es la defenestración de España. Acaso aquí se encuentra la influencia del poeta y loco Leopoldo María Panero. El ciscarse en España suele ser una tradición de cierta izquierda reaccionaria; no se vea ahí la razón de mis dicterios e improperios. Más bien eso se deduce de una suerte de intensa alucinosis o paranoidismo. Juzgo a cada español no por su ideario político, religión, color de piel, orientación sexual, capacidad intelectual, nivel cultural etcétera sino exclusivamente por el contenido de su carácter, por la presencia o ausencia de bondad en su corazón, por su calidad moral. Y no tengo, hechas las sumas y restas, nada en contra de ellos. Mi crítica apacigua la camarilla de mis pesadillas. Véase como desaguadero de mi soledad y dolor. En fin.

Deja un comentario