
EN EL CASTILLO DE WARTBURG
A su madre demente guarda el lógico en un asilo
de ancianos, ese arrumbamiento de fardos
inservibles, deseando, obscenamente, que la
Naturaleza termine lo que muy mal acabó. Tiembla
el lógico al imaginar ese ametrallamiento de
hedor a pañales, papillas y meados. Tiembla
y llora por dentro al oír tantas palabras negras
olvidadas en el limbo. Babea ventosa la noche.
De la cama a la silla y de la silla a la cama.
***
Mamá, Pulgarcito, Campanilla y Blancanieves
te cantan boleros. Las hadas, mamá, las bellas
hadas existen. En el bosque brillan libélulas aladas.
