Diario de Aquitania 11

SÁNCHEZ, RESACÓN EN LA MONCLOA

Este que ves con slip colorido,
gallito ostentando primores,
con falsas mostacillas de colores
engaña a lenones y machos fornidos.

Este que con lisonjas ha pretendido
excusar de Venezuela los horrores,
y perdonar a catalanes sus rigores
y cebar al vasco con grasa y cocido.

Este es un vano fúngico creído,
un mentiroso compulso muflido,
es un ruco cacaseno y caduco

que te roba alquería o peluco,
es repulsivo, escamoso gecónido,
es polvo, ladrón, bífido y bóvido.

¡Tufoso que ni le da jamacuco!

***

LETIZIA, SUCEDIÓ UNA NOCHE

Oh reina Letizia, sutil, burlona dama,
de cuya borbónico velgajo bien mama,
pero con cuánta justicia la plebe aclama
un macho más despejado para lasciva llama.

¡Oh, con cuánta razón el mundo aclama
su virtud, pues por medio de tal panorama,
es para sus sienes cerco que no derrama
la amplísima corona de su real fama!

Pero por qué no una docta chama en la cama
del tontolnabo por conde de lefa timiama
que acreciente el empaque y luz del cinerama.

“Ay ingenuo poetilla de biberoncito y pijama.
El trueque se hizo, que afloré bígama, polígama,
la chulama, fetén sin asomo ni nervio de jindama”

***

Del Diccionario Secreto de C. J. Cela resaltar estas letrillas anónimas de finales del Siglo XVIII:

Los cojones del cura
de Almendralejo,
le pesan veinte arrobas
sin en pellejo.

Los cojones del cura
de Tarancón,
que abulta cada uno
como un melón.

Los cojones del cura
de Villalpando,
los llevan cuatro bueyes
y van sudando.

Al cura de Villarejo
de Salvanés,
le llegan los cojones
hasta los pies.

El cura de Morata de Tajuña
se rasca los cojones con la uña,
pero en cambio el de Arganda
se pisa los cojones cuando anda.
¡Rediós, y qué locuras
hacen con los cojones estos curas!

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