Diario de Aquitania 64

O FAISÁN O NADA. TRIBUTO A EMIL MAN MARTÍNEZ

El día era ingrato y me pesaban los nervios,
pero, ¡transustanciación!, el cartero me trajo
el libro “Sentido de la llama” de Emil Man Martínez.
Y cesó todo lo rústico y agreste, y, al leerlo,
me inundaba una paz como tener todos los pagos
de la casa al día. Ay esa engañosa y falsa sencillez,
ay esa perfección gota a gota pensada, y la emoción
-la raíz de cualquier gran poema- sabrosa como
lenguado Joinville. La belleza leonada,
el espíritu que transparenta como silabeo de nube,
ese aire culto de noche viva de saxofonistas,
el gineceo ingrávido de la biblioteca y lo meditado.
Hacía tiempo que no gozaba tanto con un libro.
Cantemos gorjeando con el estribillo de la cigarra:
otros sufren penurias, Emil, poeta (y libre) eres tú.

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