
El juez un día pleiteó
con Ábalos: ¡ ay me arredro!
e incomodado el gran Pedro
su cabeza y huevos cortó.
«Del robar todo el rigor,
de lo criminal lo mejor,
soy Yo, Pedro, El Gran Hombre,
España y el orbe se asombre».
***
Una amante escribió a Talleyrand: «Me serviré de su próxima carta para limpiarme el culo», más o menos lo que piensa el ministro Óscar Puente del «papeluco» de Aldama.
Talleyrand respondió con una poemita que, mal traducido, decía:
Papelucos, cuánto os envidio.
id, seguid, vuestro destino,
pero, al pasar, por favor,
anunciadme de la dueña intestino.
Ella y eso, huelen como vecinos.
***
A solas en su aposento
el juez le suplicaba
que le refierese un cuento
del que Pedro ni acordaba.
«¿Qué, qué cuento?
…dulce, incruento».
«Ah, que Koldo le da duro el estudio,
que, con piano, Ábalos toca preludios,
que Aldama pía con mentira y remudios».
***
El señor Castejón
con caridad sin igual
hizo su capital,
y al resto, pobretón.
