Diario de Aquitania 100

Llevo ingresado tres días en el manicomio de Piñor. Trato aceptable con compañeros, psiquiatras, enfermeras, auxiliares y demás personal. No amianan las desmedidas ideas suicidas.

Hora es ya de los estudios nobles. El invierno de las personas sabias es hermoso. Dejemos al azar o la necesidad la hora de partir a Antioquía.

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Poco a poco, muy poco a poco, con avances y retrocesos, se va haciendo luz en mi noche sin luz, toda sombras siniestras y delitos.

Pedí tres novelas populares de la Biblioteca para pacientes. Conclusión: en literatura estamos cerca de esos tiempos (si no plenamente instalados en ellos), en que las editoriales se alegran de hacer un número tan inmensamente grande de libros malos.

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POETA EN EL MANICOMIO DE PIÑOR

Bajo madeja de bujías, la locura.
Para que la piquen vacas, la locura.
Ceniza de cristales y agua de los ataúdes, la locura.
Se tendió el loco herido.
Su hocico sangraba en el cielo.

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NEGANDO EL MUNDO

Cuando pienses en este tapiz
hilado con palabras de locos,
marsupiales conversaciones,
reinante analfabetismo,
estupidez totalitaria,
banalidad y chusco divertimento.
Si eres artista o escritor
pon lo mejor que pienses
o sientas, negando el mundo.
Acaso en el futuro alguien lo lea.

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PAÍS BLANCO

El mar tiene su mecánica
como la locura sus símbolos.
Cartón mohoso en la sangre,
pesar de nervios en los dientes,
bajas por la ladera y los ángeles
te atormentan, huyen las maromas
de los barcos. Melancolía de pan.
La verdad es tu siniestra razón.
Y la tentación de no existir.
La locura tiene su mecánica,
la transustaciacion del agua
en hielo, ese país blanco helado.

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Un mes más deberé estar en el manicomio, quizá más, acaso toda la vida. No soy Robert Walser. El tiempo siempre sin hablar avisa. Llegará la anhelada noche melancólica. Imprudente la yerta Antioquía.

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ROBERT WALSER. 25 DE DICIEMBRE DE 1956

Avejentado, no como esta nieve
mansa. Camino a rastras, me pesa
la vejez en el cuerpo. Ahora sé que
el río final me espera. Nunca la nieve
es espantosa, la locura en su lugar…
Todas las quimeras de la vida
-literatura incluida- fueron promesas
vanas. Yo y la nieve. La nieve,
que florecerá el próximo invierno
sin mí. La nieve tan hermosa,
que me empequeñece bajo el abrigo
y el tiempo, en su cielo de azul
pergamino, que narra la odisea
de los elefantes viejos al apartarse de
la ruta, esa senda cenagosa aterradora.

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MANICOMIO DE PIÑOR. 8 DE FEBRERO 2025

La única evidencia incontestable:
todo pasa, todo cambia, todo muda,
se corrompe y acaba. Al final, espera
la tumba victoriosa. La vejez es híspida,
el roce de la punta del final del invierno,
la astilla afilada. Los finales días como
putrefactos insectos negros. Un tirano
es la vejez, que prohíbe placeres y rosas.
Mamá descansa, y besa con ternura
mis mejillas, mientras avanza la luz.
Mamá, acaricio tus cabellos con la mente,
y regresas, sacándome soledad de aquí, tan tenaz.

***

¡Mañana me dan el alta! Siento haber sido melodramático en otros lugares, pero supuse -sesgo sofístico- mis horizontes cerrados. Ahora debo enfrentarme a la realidad, ese híbrido entre la lujuria y el dolor. Creo en mí.

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QUE TU EJEMPLO SEA LA DICHA QUE GOZASTE, NO EL SUFRIMIENTO

Oliste el aliento de la hiena,
infame digestión de la Vida,
mecanismo de molares de
la Historia. No es el barco
desguazado tu destino.
Recuerda a Petronio: «De nada
pueden leyes si solo tu placer
es rey y precio de las cosas».

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