Escucha la música: el silencio de la noche y los libros de tu biblioteca. Lloroso no responde el bosque. Se diría que lo tienes todo, cielo cobrizo y ondas calientes de la Luna, pero echas de menos el amor de mamá, el calor de cuerpos familiares. Buscas a los que amaste y te amaron: tantos años detrás, la sangre de las brasas.
4:38 a.m. Nogueira, Orense. Este poema me lo dio tal cual el sueño.
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
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