Diario sin vida 19

Soy un hombre a veces feliz. Deseo poco y vivo inmerso en mis placeres sencillos. En mis ojos late una loca curiosidad. Leo y escribo mucho (leo distinguidamente, escribo patosamente), veo películas antiguas, suelo dormir bien. Un solterón tranquilo y doméstico. Acaso -no sé- me hubiera gustado tener mujer e hijos, éxito literario, más aventuras. He sido, y soy pequeño, y dicen que bueno -que eso baste. El tirso jovial, tafetanes brillantes, rosadas huríes, labores agrarias, signos del zodiaco. Fino aroma de estuche de joyero. Cajuela barnizada. «Las estrellas felices sobre el cielo: / y todo bien claro en la tierra». Nada malo. Los ojos ya no ven, contemplan ¿La vida? El instante la exalta a golpe de quilla. Corales, labios de moaré, día henchido con olor a plátanos. O por decirlo como Basho: «Por este camino / no pasa nadie / esta noche de otoño».

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