Demencia digital 9

(Adolescentes)

Scroll infinito para atiborrarse de bucles lúdicos vacíos y frustrantes, práctica pascaliana del «divertissement», y nada, o casi nada, de una práctica del saber como aprendizaje y articulación de ideas, como aprendizaje de la sintaxis lógica del lenguaje (se expresan y escriben como en un torpe desaliño cagabandurrias)

Se pirran -adictos- por el ocio tecnológico, cunde en ellos la banalización precoz de la sexualidad, cambian el amor por el porno, los libros por el teléfono portátil, Tik Tok, La Isla de las Tentaciones y el reguetón son preferidos al estudio, al silencio, esa necesaria «fons saluti» en cualquier espíritu, tenga la edad que tenga. Pandilla, discotecas, videojuegos, porros e incipiente agresividad son su santo y seña. Y no son mejores en absoluto que sus padres, y sus padres tampoco son mejores que ellos.

Benjamin afirmó en una de sus famosas tesis sobre Filosofía de la Historia que el avance de la civilización se paga al precio de una inevitable barbarie. Soy pesimista. Creo que ahora, más que escribir artículos, lo que toca es escribir epitafios. Mi lema ya es: «Olvida el presente y toma lo que la hora pasada te dio».

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