
Alimentarse del fruto del loto.
Sobre los lotófagos ver: Homero, «Odisea», IX 82-102, trad. José Manuel Pavón, Gredos, Barcelona, 2019, págs. 240-241.
También: Heródoto, «Historia», IV 177, trad. de Carlos Schrader, Gredos, Barcelona, 2020, págs. 243-244
Otras menciones las hallamos en: Plinio el Viejo, «Historia natural», Libro V 28, trad. de Encarnación del Barrio Sanz, Gredos, Madrid, 1998, pág. 193 y mapa en pág. 192.
Recuerdo, para finalizar, una cita de Polibio, XII, 2, 8.
¿Hablan tal vez del azufaifo o del almez?
Loto y barco vikingo, loto y mantel de luna, loto y trazos de luz zodiacal. Fruto del loto del tamaño del fruto del lentisco, pero que, por su dulzura, se asemaja a los dátiles. La literatura es fruta de loto, los lectores somos lotófagos.
